La línea 4
Precioso numero para una línea de autobuses
y suspenso para todos sus conductores.
Una persona cercana a mi
salió volando dentro del autobús
no precisó dar tres pasos como Superman
para coger altura,
la frenó la barra.
pero el gol-pe fue sonado.
Se celebró y la multitud se le vino encima.
No se quebró de milagro.
Sus huesos ahora son de arroz inflado.
He hecho más kilómetros
yendo dentro del autobús
que los que ha hecho
el autobús portándome.
He visto mujeres de 70 años
haciendo la barra
contorsionándose
aferradas al pulsador
solicitando la parada que no llega.
Menuda cantera de surfistas
que generan nuestros autobuses,
sin tener que ir al mar
cogiendo la ola buena,
adaptando las rodillas
a las frenadas súbitas
y a los acelerones inesperados.
Y luego el boom demográfico
nos estalla en la cara
empujándonos contra las lunas
en un infierno de carritos de niño
que se agarran a todo lo que sobresale.
Y el Dios de la lluvia que es un cachondo
nos une de una forma especial
y congrega a más de 100 fieles
en un espacio en donde solo caben 60 personas.
Y alguna pensará que se trató de la Gracia Divina
Menuda Gracia!!!!!
A un ciego que albergaba a su perro guía
entre las piernas
se le salían los ojos de las orbitas
ante la adrenalina que el autobús generaba.
El perro pedía la hora y no vomitaba
porqué no había bolsitas rojas en dónde vaciarse..
Dos pakistanies juraban en hebreo
mientras dos colombianas rezaban
Al Dios del Santo Perdón
Y los parroquianos de la villa
tan a gusto con el tran-tran del colectivo
con la boca callada y aguantando el temporal.
En junio prenderé fuego a los bonobuses
cogeré la bici y dejaré que sean otros
los que arriesguen sus vidas
y al amparo de una cañita
iré contando las necrológicas
de los civiles caídos
en la "Línea 4 de fuego"
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