Turismo de vacaciones por Italia:

El verano del año 2003 fue el de las muertes producidas por las elevadas temperaturas que asolaron buena parte de los países Europeos: Italia, Francia, Portugal, España, con incendios por doquier, la mayoría de ellos provocados por pirómanos..
Y como las vacaciones son para gozarlas ese año Italia fue el destino.
Quien ha estado en Italia siempre viene hablando maravillas de lo bonito que es en general y de algunas ciudades en particular: Roma, Firenze, Asís, Peruggia, etc.
¿Se puede ir desde España a Italia en coche, desde La Rioja a Roma de un tirón?. La respuesta es si, pero es un palizón de 18 horas de coche que no es muy recomendable, a no ser que se trate de una urgencia o un caso perentorio. A la hora de ir rumbo a Italia hay dos opciones. Una es ir dirección Barcelona y cruzar la frontera por territorio catalán y la otra es pasar a territorio Galo por el País Vasco, yendo a Pamplona, luego por la autovía de Leitizarán hasta San Sebastián y de allá ir a Irún y cruzar la frontera. En territorio Francés, cerca de la frontera, por la autopisa cada pocos Kilómetros hay que pagar unos pocos Euros. Se cruza todo Francia de Oeste a Este, dirección Toulouse, por encima de los Pirineos por la E15, para luego ir pegado a la costa, dejando Carcassonne para otra ocasión.
Es en ese momento, sitos en La Costa azul, cuando el paisaje es un gozada al cruzar Monaco, Niza, mientras la mente fantasea con las escenas impregnadas de glamour que el cine ha asociado siempre a esta porción de tierra, en lugares como Niza o Cannes ( con su famoso festival de Cine y despliegue de estrellas del celuloide).
Llegar a Ventimiglia y pasar a territorio Italiano es todo uno. Un cartel azul con estrellas amarillas, indica que nos encontramos en terreno Italiano. Es obligación probar y disfrutar del excelente café italiano, en la primera área de servicio italiana en la que repostamos. De sabor intenso y servido en poca cantidad el café italiano es un deleite al paladar, y es mejor que el ingerido en territorio Francés que además cuesta el doble.
La carretera ahora es serpenteante y dotada de viaductos espectaculares, así como de túneles de gran longitud. El monte es tupido y abonado de casas que juegan al camuflaje mientras se quema acosado por múltiples incendios.
Se pierde la cuenta de los túneles atravesados, estrechos estos, que dan un poco de canguelo la cuerpo. Y así, para culminar la jornada comenzada horas atrás, de madrugada, en tierras Españolas, mil y pico kilómetros a nuestras espaldas llegamos a Arenzano. Es un pueblo pequeño y turístico. Como aún es de día vamos a la playa. No es como aquí ( ya sea en las playas del Cantábrico o del Mediterráneo). La playa es privada y la porción de tierra sucia es la que dejan para el resto de la gente. Se pone la toalla como se puede, y al agua patos, que está saladísima y el cuerpo flota más de lo normal. Desde el agua divisamos las montañas que profusas de vegetación vigilan antes de que la noche las consuma.
Que mejor que una pizza enorme de fina pasta para cenar. El calor es abrumante. Antes de emprender viaje, Italia estaba sufriendo una de las peores sequías de su historia y más que la sequía fue el calor lo que nos machacó el cuerpo todos los días.
Al lado de la pizzería había una actuación de teatro callejero que contaba con múltiples espectadores. Cuenta Arenzano con un bello paseo marítimo y suficientes pizzerías, cafeterías y locales como para no aburrirse.

Dejando Arenzano pasamos por Genova la cual la disfrutamos solo en la distancia. Parece una ciudad enorme, de hecho tiene más de un millón de habitantes, y en el pasado cuenta con haber sido uno de los puertos marítimos más importantes de Europa, ( en el cine, ve veía a Nanni Moretti corriendo por la ciudad, en su película La habitación del hijo).

Y uno de los tesoros con los que cuenta Italia es Le Cinque Terre. Pertenecen a la Liguria y son pueblecitos costeros a los cuales solo se puede acceder en el tren que parte de Levanto. El billete que hace el viaje por le cinque terre ida y vuelta es barato. El nombre de las mismas son:
Manarola, Vernazza, Corniglia, Monterosso y Riomaggiore. En esas fechas estaban hasta la bandera de gente, con predominio de los alemanes que ponían sus carnes rojas a la brasa, quemados por el sol. Llama la atención el alegre colorido de las fachadas de las casas. Las hay de muchos colores: rojos, azules, verdes, amarillos. Las calles son estrechas y empinadas engalanadas con flores. Cuesta creer que en esa postal pictórica pueda vivir gente que lleve a cabo una vida normal. El agua de las playas es de azul intenso y en las escolleras, que es lo que predomina, el fondo marino es un tesoro a descubrir, de ahí que muchos de los allá presentes fuesen equipados de gafas de bucear y el tubo para el aire.
Comer spaghetti alle vengole o spaghetti con pesto con el mar al frente, en buena compañía, en un sitio como ese, es un autentico placer .
Dimos buena cuenta también de la focaccia en un local en Monterosso, en la primera parada en el recorrido por le cinque terre.





Alojamiento casa rural en La Tuscia

Internet es una herramienta muy útil para conseguir información. Por este medio encontramos una casa rural disponible, Le Peonie, en Pian de la Noce, en el término de Vetralla. Llegamos de noche, ya que las indicaciones en teoría muy sencillas no lo fueron tanto, y por carreteras desconocidas y de noche las complicaciones crecen exponencialmente. La ubicación fue perfecta. El trato que nos dispensaron el matrimonio que regentaba la casa fue excepcional y la casa era bonita, contaba con un amplio terreno donde había ovejas, burros, pájaros y unas quercias que se estaban secando. Tenía dos habitaciones dobles y un bungalow, y la habitación doble salía a razón de 50 Euros diarios. Estábamos ubicados a 70 kilómetros de Roma, algo menos de una hora en coche.

Alrededores

El lago de Bolsena queda cerca del agriturismo. Visitamos Montefiascone, en el centro de información nos informan sobre una cena que se organiza al aire libre en una de las calles del pueblo. Reservamos para dentro de un par de días. En Bolsena para comer encontramos al azar un restaurante que queda en lo alto y que ofrece una espléndida vista del lago.
Tenemos a la vista en lontananza la semblanza de Civitta di Bagnoreggio, de la cual dicen que es la ciudad que muere, pero a las cuatro con un calor de mil demonios que solo se aguanta a la sombra de un árbol lo dejamos para mejor ocasión.
En Orvietto, ciudad situada en alto, destaca el Duomo, de fachada blanca y negra y la majestuosa plaza en la que se halla.. Vemos la ciudad que se encuentra en lo alto.

Tienen fama las playas del Argentario. Para allá vamos. Paramos a darnos un chapuzón en una playita de arena negra que quema que jode nos damos un chapuzón mientras unas chicas hacen aeróbic en el agua.

Porto Santo Stefano sito en la costa, bonito sitio turístico, atestado de coches y gente. Sin disco horario aparcamos y recorremos el paseo marítimo en busca de restaurante, está todo chapado pues son casi las 2 y a esa hora los restaurante ya tienen la cocina chiusa.
Al final en un garito de pizza al taglio nos apañamos con unas pizzas pasables. En una escollera, y a la sombra nos ponemos a remojo. El suelo del mar es bien bonito, pero hay rocas y las olas te empujan hacia ellas y salimos del agua.
En Capalbio subimos a la torre del Castillo que consta de varias exposiciones de cerámicas, objetos etruscos, postales, etc.
Cenamos unas bruschettas. Pan tostado, untado con aceite de oliva virgen, sobre el que añadir, anchoas, pimientos rojos, bonito, jamón, etc.
Recomiendo dar una vuelta por la muralla, que se conserva perfectamente, con el mar Tirreno a lo lejos. El pueblo conserva una aspecto medieval excepcional.

Roma – Cittá aperta

Lo de Roma es punto y aparte. Es una ciudad que atrapa, cautiva, enamora. Es un torrente de sensaciones las que genera esta ciudad. ¿Cuántos días se necesitan para verla?. Ni idea. Estuvimos sólo un día y pateamos lo que fuimos capaces contando con la ayuda del metro. La lista de edificios, monumentos, plazas, iglesias, galerías de arte, sería interminable y hay muchas guías turísticas al respecto con las que documentarse.
Creo que una ciudad se disfruta caminándola, haciéndola tuya a cada paso que se da, cuando menos en la parte histórica o monumental, allá donde se encuentra el germen de lo que luego serán las ciudades. El inicio del recorrido lo iniciamos en Castello de... donde dejamos el coche. La entrada al Vaticano me fue vetada al llevar pantalones cortos por encima de la rodilla. La plaza de San Pedro estaba atestada de gente. Nos detuvimos en varias plazas. La plaza de la República ( Piazza della Republica ) sin flores dicen que no es lo mismo. Me gustó mucho igualmente.
En Piazza Narvona, sentados tomando un refrigerio para lidiar el calor excesivo que hacía, veíamos pasar grupos de turistas siguiendo al guía el cual llevaba un palo alargado coronado por un número, al que seguían los turistas como corderos al matadero. Ahora en vez de micrófono, y decibelios ”al vent”, se estila llevar un auricular. La guía habla y el sonido sale por el auricular, y ya no puedes meter la oreja y enterarte de lo que dice la guía acoplándote distraídamente al grupo de turistas de turno.
Piazza del Popolo, con el obelisco en medio y dos catedrales gemelas al fondo, es inmensa, se llega a ella por la Via Condotti donde las mejores firmas comerciales tienen sus tiendas.
De la Fontana de Trevi, decir que es la fuente más impresionante que he visto nunca, por su inmensidad y belleza.
Piazza Venecia. Donde se encuentra el Altar de la patria, o la máquina de escribir hay quien la llama, monumental edificio blanco. En el escaso césped de la plaza a las cuatro de la tarde andábamos tirados como perros y con la lengua fuera un buen puñado de turistas.
El Foro lo vimos desde lo alto. Piedra aquí, piedra allá, arcos, etc.
Y el Colisseo, grandioso y espectacular, lo vimos por fuera, llegamos más tarde de las 6, hora de cierre.

La zona cercana a Vetralla consta de infinidad de pueblos que merecen una visita. La mayoría tienen sus arcos, y muralls en buen estado de conservación y mantienen casi intacto el aroma medieval de siglos atrás.

Queríamos ver un Castillo y visitamos el Castillo, Castello di Bracciano
Es privado y se destina a celebraciones de bodas, comidas, fiestas, etc.

Siguiendo la romería parada en Sutri: anfiteatro etrusco e iglesia que está cerrada. En un césped en un parque de Nepi donde había habido un mitín del partido del olivo, con banderas de “pace” comimos. Entramos y salimos en Capranica, que parece un nombre Griego y llegamos a Caprarola a tiempo de ver el Palacio Farnese. Al guía, un hombre apocado al que las palabras le salen sin fuelle de la boca nos desgrana la finalidad de las diferentes estancias que forman el palacio. De Ronciglione no recuerdo apenas nada solo que el calor era asfixiante y que la cabeza debajo del chorro de agua fresca era una alegría enorme.
La cena en Montefiascone se hace en una calle habilitada a tal fin en donde nos congregamos mas de cuatrocientos personas, sentados en una hilera de mesas. Departimos con nuestros desconocidos compañeros de mesa, gozamos de la comida ( en especial de la tarta de ricota) y de postre pasan una retahíla de jóvenes tocando el tambor ataviados con trajes medievales.

En compañía de un guía turístico privado visitamos la necrópolis de Norchia. Dos horas de trayecto Cruzamos ríos, atravesamos la Vía Claudia, vemos tumbas, subimos montañas, echamos fotos, entramos en una gruta con millones de mosquitos en la entrada. En Tarquinia comemos muy buen en un restaurante llamado la Arcadia La playa más cercana estaba en Tarquinia. La arena echaba humo y una vez en el agua algún agente extraño había que fue el causante de los molestos picores que sufrimos. No había rastro de medusas, pero si de unas cintas ásperas que serían las culpables. Tarquinia y la zona circundante constan de innumerables vestigios del asentamiento etrusco que tuvo lugar en la zona. A la entrada a la ciudad hay un museo al aire libre, con excavaciones y piezas de aquella época. La parte histórica de la ciudad, la rodea una muralla bien conservada.

Gastronomía

Me quedo con las verduras a la parrilla, (grillate): calabacín, berenjena, achicoria, pimiento rojo. Que decir de la pasta: spaghetti, farfalle, gnocchi, orecchetti, ya sea con almejas, con tomate, al pesto, al tartufo ( trufa), con calamar en tinta negra Algo que aquí no tenemos es la mozzarella, la cual con tomate, aceite virgen y albahaca es una delicia y que tanto juego da en la elaboración de una pizza como Dios manda. Y el queso parmiggiano con sus diferentes grados de curación ( staggionatura) que es el complemento perfecto para cualquier tipo de pasta.


De Florencia ( Firenze ) citar su maravilloso Duomo. Y único es también el Ponte Vecchio con las tiendas colgantes ( joyerías ) situadas a ambos lados del puente. Delante del Palazzo Pitti pusimos las gargantas a remojo. Con Nos metemos en un parking en donde clavan a razón de 2 Euros la hora así que salimos de allá y con la potra que nos caracteriza encontramos un sitio en lugar céntrico en donde ni siquiera hay que pagar por dejar el coche. Y lo primero es desayunar para tener el estómago aplacado unas horas. Y nos dirigimos al cogollito de la Ciudad que afortunadamente se concentra en unas pocas calles que se pueden recorrer andando. Para entrar en la Galería de los Ufficci hay una gran cola.
Dejando Firenze, paramos a jalar en Pontasevve, comemos de maravilla en un restaurante llamado Cantuccio con una sala para fumadores y otra para los no fumadores. Comemos pasta y ahumados y un postre que es una pasada con chocolate y nata.
Después de una hora y con algo menos de calor nos dirigimos a Arezzo, bonita ciudad en la cual se rodaron las imágenes de la Vida es Bella ( La vita é bella). La plaza es bien bonita con dos torres y escudos en las ventanas. Parece ser que aquí al igual que en Siena también hay carreras de caballos por la ciudad. La ciudad está en cuesta y lo más bonito o representativo suele encontrarse en lo alto: murallas, torres, castillos, catedrales, etc. Tomamos un cafecito para hacer la visita más liviana.

Peruggia
queda en lo alto y se disfruta de una buena vista. Dejamos el coche en el parking y accedemos a la parte alta de la ciudad por unas escaleras mecánicas. Visita a una iglesia octogonal, donde la gente busca la sombra. La plaza y la fuente llaman la atención.. Venden camisetas ( parole di cottone ) en las librerías con frases de escritores, o filósofos escritas en ellas.


Y el regreso en coche de un tirón en un viaje de 18 horas a bloque fue la ginda al pastel.
Nada majos que hay que ir a Italia que vale mucho la pena.

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viaje por Sicilia, recorrido a toda la Isla


fotos de Italia

letras de canciones de grupos italianos