Apuntes sobre la compra compulsiva en las grandes superficies.

Vivimos en el momento cumbre de los hipermercados. La Rioja ha pasado a ser la comunidad autónoma con mayor superficie por metro cuadrado de centro comercial por ciudadano. Por un lado se genera empleo, de calidad relativa, que sitúa a esta Comunidad entre las que ostentan en su haber una de las tasas de desempleo más bajas. La competencia obliga a bajar los precios, con el beneficio que esto reporta a las economías domésticas de los consumidores, pero por otro lado esta masificación en la oferta con precios de batalla aprovechando las gigantescas compras que son capaces de realizar estos centros comerciales hacen que el pequeño comercio tenga un futuro cada vez más negro, al no poder hacer frente a los precios ofertados por estos hiper y centros comerciales. Si bien esta no es toda la verdad. Como ocurre siempre hay grandes ofertas y algunos productos claramente más baratos, que serán el gancho que permitirá gastar en otros productos de precio medio. ¿Que quiere decir esto?. Que al final ese producto lo podemos encontrar a un mismo precio en un pequeño comercio. No se puede sin embargo negar que los precios de los cd de música ofertados por "Media markt" no tienen competencia. Algo parecido ocurre con Bricostock donde los precios son claramente inferiores a los ofertados en cualquier ferretería de la ciudad.

Llama la atención que Alcampo que tiene fama de ser una de las grandes superficies más caras, ahora, tras la implantación del Hiper Eroski Berceo y del Carrefour Las Cañas en Viana, según una muestra realizada y publicada en el periódico La Rioja, señala que es Alcampo el más barato atendiendo a una muestra de productos de primera necesidad. Si esto es así. Eroski y Carrefour no estarían ofertando productos más baratos sino todo lo contrario.

Hay que tener en cuenta también otro aspecto. El precio más bajo es un claro factor de venta, pero no es el único a tener en cuenta. La calidad del servicio ha de ser un factor a considerar. ( Una misma carne no sabe igual, dependiendo de cómo esté fileteada, por ejemplo).
Y por encima de todo valorar de alguna manera, económicamente, es complicado, que valor tiene el tiempo empleado en el desplazamiento de ida y vuelta al hiper así como el tiempo empleado en encontrar aparcamiento, hacer la comprar y esperar en la cola. El montante son unas horas a las cuales si fuésemos capaces de asignarles un valor económico en Euros, nos daría una cantidad que seguramente superaría al descuento o ahorro que a priori tienen los productos vendidos en este supermercado.

Y yendo más allá del factor económico hay que tratar también el factor emocional. ¿Qué satisfacción reporta, si es el caso, comprar en una gran superficie?. Ahora que se avecina la orgía del consumismo, dado que son Navidades y estos bacanales del consumismo están hasta el copete de gente, no se percibe que la gente disfrute comprando, o que dedique el tiempo a mirar escaparates, no. Es frustración, prisas y desasosiego, entra otras, lo que generan estos sitios. Hay que cumplir con el cometido de comprar, lo que sea, pero comprar, de dar salida a los regalos pendientes de adquisición. Como se explica que una sociedad de consumo, atiborrada de bienes materiales, y bien surtida, ante la apertura del Hiper Eroski Berceo congregase a 40.000 personas en sus instalaciones, con el consiguiente caos circulatorio que se organizó. Ninguna otra apertura, del tipo que fuese, habría generado tanta expectación. Y se resume en eso: mas de 40.000 personas se desplazaron a ver como era y de paso comprar alguna cosa, el nuevo centro comercial.
Una película americana dirigida por Kevin Smith y de nombre Mallrats, que vendría a ser Ratas de Mall, siendo los Mall los centros comerciales de aquí, pero a lo bestia, presta atención a esos jóvenes que pasan el rato de ocio que tienen, que es mucho, en estos sitios, deambulando por ellos, como Pedro por su casa. El tema es que una cosa te lleva a otra, y hay que llevar dinero, para el cine, la bolera, maquinas recreativas, cafeterías, etc. y ese dinero que los jóvenes gastan alegremente sale de las nóminas de los padres. Y si un joven tiene como norma pasar su tiempo en estos lugares los papis, que vayan preparando dinerito fresco, para que su hijo no pare de gozar. Y no se puede objetar que no hay una oferta cultural alternativa porque si la hay. Cines, teatro, exposiciones, charlas, Museos, cafeterías, pabellones deportivos, etc. Todo esto y mucho más tiene la ciudad para ofrecer. ¿Hay algo más agradable que un paseo tranquilo por las calles peatonales del centro de Logroño, por el paseo de las cien tiendas, por Portales o Avenida de la Paz, por ejemplo?. En fin, habrá que resignarse, y entender que esto de las grandes superficies, como hace cuatro días fue el móvil, forma parte de la realidad diaria, del progreso hacia el que se dirigen las sociedades modernas y lo único que el ciudadano puede hacer es pensar si vale la pena coger el coche e ir a....

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