8 millas
Sustituyamos las balas por palabras. Esta es la idea
central de esta película.
Curtis Hanson director de L.A Confidential acomete este proyecto en el
que el protagonista de la cinta es Eminem, laureado compositor de música
Rap. Lo curioso del asunto es que Eminem es blanco y
este género de música es en exclusiva del dominio de cantantes
negros. Se mofan de Vanilla Ice, otro blanco que hizo sus pinitos en este
género musical con más pena que gloria
Para los fans de Eminem la película puede resultar
atrayente y complaciente, pero el resultado es poco brillante. Centrada
en las andazas de ese potencial rapero, Rabbit, interpretado bien por
Eminem, destilan chanzas y travesuras de un grupo de jóvenes que
anhelan firmar un contrato con alguna multinacional que les abra las puertas
al dinero en masa, las chicas, los coches rápidos, la fama, etc.
En un local tienen lugar batallas en las que no media arma alguna, sino
palabras afiladas. A lo largo de diferentes rounds, los púgiles
de la palabra, ante un ávido público han de dar rienda suelta
a su locuacidad rapera, que consiste en vacilar e increpar a su contrario.
El público con sus vítores o abucheos determinará
quien de los dos púgiles debe pasar a la siguiente ronda, hasta
llegar a la gran final.
Vemos al zurdo Eminem ir trenzando sus versos, hilando las palabras en
busca de la rima, improvisando versos sobre la marcha,que actuan como
hilo conductor de sus improvisadas composiciones.
Rodada en Detroit, en unas barridas marcadas por el suburbialismo ( Rabbit
trabaja en una siderurgia), la película no incide en la marginalidad
de los protagonistas, y trata la violencia de una manera liviana, al estilo
de las películas de Walt Disney, en dónde nadie muere y
la violencia es edulcorada y nada descarnada, cosa que por otro lado es
de agradecer, habituadas las pantallas a films sangrantes.
Señalar la sobreactuación de Kim Bassinger en un papel exento
de todo glamour, interpretando a la madre de Eminem, la cual vive con
un hombre que tiene la edad del hijo, convive con su hija pequeña,
adicta al bingo, sin trabajo, un porvenir incierto y una roulette como
domicilio. Y un Eminem que sale bien parado de su primera experiencia
como actor, en este caso además, como actor principal sobre el
que gira la película. No se trata de una autobiografía.
Quizás sirva para acercar más si cabe a Eminem al gran público
y para valorar o descubrir aspectos de la música Rap hasta ahora
no retratados en el cine. Siempre es mejor remplazar la violencia por
los dardos en la palabra.
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