Pero decidimos que todo no tenía que limitarse a Laredo y ampliamos nuestros horizontes yéndonos a Santander, que nos habían dicho que eran fiestas y teníamos ganas de juerga, pues estábamos hartos de ver siempre las mismas caras y teníamos miedo de que a nosotros también se nos acabaran los temas de conversación. En ese momento no nos dimos cuenta de que siempre nos quedarían las mujeres y el fútbol, temas inagotables, ¿no?
En Santander debe estar el pajar de la famosa aguja, porque
era igual de difícil encontrar la fiesta. Preguntamos en el autobús a unos chavales
a los que algo les sonaba, pero no tenían ni idea. Después para acortar
nos fuimos por la playa y por un parque que parecía del Bronx. De ahí
salimos a una calle oscura y vimos a tres tipos a los nos dirigimos para ver
si nos podían dar alguna indicación. Me parece que poco les faltó para
echar a correr. Venían de la universidad esa de verano y resultó un poco
difícil hablar con ellos.
NOSOTROS - Oye, ¿vosotros sabéis donde está aquí la zona
de marcha?
ELLOS - Pues...
NOSOTROS - Si, hombre, la zona de bares.
ELLOS - Creo que por allí o tal vez por allá...
NOSOTROS - Pero aquí dónde se sale.
ELLOS - ¿Tú no saliste una vez el año pasado?
ELLOS - Sí, es verdad, pero es que no recuerdo...
NOSOTROS - Pero conoceréis a alguien que salga de juerga, ¿o no?
ELLOS - Aquellos amigos tuyos, ¿no solían salir?
ELLOS - Pero hace mucho...
NOSOTROS - Bueno, pues decidnos algo.
ELLOS - No sé, id a la zona del casino que es por ahí y preguntad, allí
siempre suele haber gente "de esa".
Tras eso la noche pintaba chunga. Menos mal que descubrimos un telepizza, tras mucho preguntar y después nos pudimos tomar un helado interminable enfrente del Casino.
Cuando por fin encontramos la zona de Cañadío (creo) que era algo así como la Atlántida porque casi no damos con ella, nos encontramos a una camarera enrollada, a la que le hacíamos gracia y nos trataba como a críos. Al fin nos dijo que la gente de "su" edad andaba por allí y la de la nuestra iba a otra zona. Ya le hubiera enseñado yo lo sé hacer, pese a mi edad. Al menos pudimos tomar un par de cervezas. Después nos encontramos con otro par de borrachos que estaban peor que nosotros y dijimos: "Si hay dos borrachos, eso es que hay sitios por aquí que merezcan la pena". Craso error.
Nos las prometíamos felices cuando esa pareja nos dijo que había un bar llamado "el 19" que era la bomba y que allí las tías te entraban y era como el paraíso y no sé qué. Llegamos y sólo había una pava en la puerta hablando por teléfono, el resto del bar vacío.
Así que decidimos que les dieran por el culo a los borrachos y que ya encontraríamos algo y ahí sí que fue donde se empezó a animar la noche. Íbamos por la calle y vimos un bar en el que parecía que había cuatro personas, lo máximo que habíamos visto por allí, así que decidimos entrar (no teníamos más que esa opción o sentarnos en un banco en la calle con los borrachos). El caso es que no sé si teníamos nosotros tantas ganas o aquello tenía marcha de verdad pero nos lo pasamos bien bailando y berreando. Ponían música americana de los setenta y tenían todos los discos de "The Doors", lo cual era de agradecer. El rey de la pista era un tipo con pintas de maquineta pero que bailaba de una manera que parecía que se le había metido una guindilla por el culo. Movía los pies a 5000 revoluciones por minuto. Era impresionante. Se llamaba el Bull o algo así. El bar, no el tío.
Éramos reticentes a abandonar el bar, pero al final lo hicimos porque pensamos que siempre nos quedaría la opción de volver. Afortunadamente no hizo falta, porque el "Indians" se cruzó en nuestro camino.
El bar en cuestión era bastante amplio. Tenía una especie de pista de baile y una barra muy grande. La decoración era de esta típica americana, diríamos, con indios, matrículas, motos, la ruta 66 y otras cosas que no recuerdo. Parece que allí era donde iban a parar todos los impresentables de la ciudad a aquellas horas y el ambiente que se creó, después de lo que habíamos visto por el resto de la ciudad y lo que esperábamos que se nos vendría encima, quedamos encantados de estar rodeados de aquellos Freaks, que iban todos a lo suyo. ¿Todos? No. Quedaban un par de titis libres y despendoladas que atacaban a todo lo que se movía. Esa noche le tocó de nuevo al Choche. Una de las dos pendonas se le acercó y le dijo una frase mítica, absurda, única y que en muy pocas situaciones tendría sentido y por supuesto esa no era una de ellas: ¿Tú no tienes un Skoda? - le dijo sin perder la sonrisa etílica que se dibujaba en su boca. No recuerdo si el Choche se le descojonó directamente en la cara, le dijo si era tonta o le picaba el chichi o le contesto: "No, tengo un Honda". Cualquiera hubiera sido correcta, pero el Choche es mucho más ingenioso que todo eso y a esas alturas de la película supongo que le diría una barbaridad a la altura de las circunstancias. La cosa no llegó a mayores y las dos chicas, que cumplían la teoría del bombón y la bombona, aunque ninguna tenia muchas luces, siguieron paseando el palmito y haciendo la ruta turística por el local.
Otra pareja destacable eran dos borrachos que intentaban ¿bailar? en la pista. Me parece que fue ella la que quiso hacer algo fuera del alcance de sus posibilidades, como una especie de salto del tigre o algo así y el tío se puso a recibirla a Puerta Gayola con el resultado de que ambos acabaron desperdigados por el suelo aunque sin lesiones que les impidieran seguir haciendo el tonto el resto de la noche. La mañana siguiente sería otra cosa.
Como teníamos que hacer tiempo para coger el autobús y buscar un sitio para desayunar podía ser una odisea, nos quedamos allí hasta altas horas de la madrugada y nos lo pasamos bien. ¿Todos? No. Hubo cierto personajillo que estuvo parado bastante tiempo y al final incluso se salió a la calle un rato y cuando salíamos dijo otra de las frases antológicas del viaje:
"¿Nos vamos? Vaya, ahora que empezaba a pasármelo bien".
Comentario: SANTANDER
No he encontrado este Santo en el calendario, así que no puedo decir el día
que se celebra.
También corresponde a una ciudad costera del Norte de España capital de Cantabria,
de donde son los famosos cantabrones.
Ciudad idílica donde puedes encontrar ejemplos arquitectónicos neoclásicos dignos
de ser vistos, aunque sobre todo es famoso su Casino (Advertencia: con bambas
no entras).
Ya tiene mar, pues hicieron una playa y supongo que por lo mismo un puerto y
no sé porqué pero Severiano Ballesteros también hizo un campo
de golf por la zona.
Les gustan mucho los bollos porque allí se oye hablar mucho de
la Magdalena, tiene un zoológico y una universidad de verano
famosa en el mundo entero.
Comentario: TEORÍA DEL BOMBÓN Y LA BOMBONA
Enunciada por el gran filósofo festejero Torrente de Pencos
viene a decir que a toda chica bombón le acompaña una chica
bombona.
Por si alguien no lo sabe una chica bombón es una de esas a las que le hincarías
el diente y se te hace la boca agua cuando la ves.
Chicas bombona hay varios tipos:
a) tipo plintong: la que es mas fácil saltarla que rodearla
b) tipo Sensación de Vivir: se llama Beberly y sus medidas son
90-210
c) tipo Guardia Civil: le pones la bandera de España en la cara
y Todo por la Patria
d) tipo multiamantes: pueden pasar la noche con ella 2 hombres en la cama y
no llegar a encontrarse entre ellos
e) tipo fluido: no se desnudan, se desparraman
f) tipo redada: se quitan la faja y todos contra la pared
La relación entre el bombón y la bombona es simbiótica. La belleza del bombón
resalta más al lado de la bombona, y si les entran dos tíos al final,
aunque sea de rebote, la bombona acaba pillando igual.