POESIA
Mando el rey prender Vergilios
y a recaudo le poner
por una traición que hizo
en los palacios del rey.
Por forzar a una doncella
llamada doña Isabel,
siete años lo tuvo preso
sin que se acordara de él
y un día estando en misa
vínole memoria de él.
ODA A LA CALABAZA
Calabaza, se acaba un nuevo día y como todas las tardes, quiero despedirme de ti.
Quiero despedirme y darte las gracias una vez más por seguir aquí con nosotros.
Tú que podías estar en la mesa de los ricos y de los poderosos, has elegido el humilde bancal de un pobre viejo para dar ejemplo al mundo
Yo no puedo olvidar que en los momentos más difíciles de mi vida, cuando mi hermana se quedó preñada del negro o cuando me caparon el hurón a mala leche, sólo tú prestabas oídos a mis quejas e iluminabas mi camino

Calabaza, yo te llevo en el corazón.

Pedro Álvarez

Labriego

 

MÚSICA
Canción: Late el corazón

Solista:
En el cuerpo humano
hay algo que es sensacional
pues día y noche
trabaja sin parar.
No es una máquina
tampoco es un motor
sólo es una viscera
se llama corazón.

Coro:
Aleluya, se llama corazón (bis)

Solista:
Nuestra sangre roja
si él se detuviera
a las pocas horas
negra se volviera,
pues si estás jugando,
estudiando o te vas a dormir
el corazón no deja de latir.

Everybody!

Coro:
Causa admiración
causa admiración
causa admiración
como trabaja el corazón.

Solista:
Let´s go please!

Coro:
Causa admiración
causa admiración
causa admiración
como trabaja el corazón.

Solista:
Con sus dos ventrículos
y sus dos aurículas
la sangre cabalga
como el malo en las películas.
Pues si algún día
poco a poco deja de latir
prepárate, que te vas a morir.

Come on!

 

Coro:
Qué complicación
qué complicación
qué complicación
si se te para el corazón.

Solista:
One more time!

Coro:
Qué complicación (el solista después de este verso canta
un aleluya que dure hasta el tercer verso)
qué complicación
qué complicaión
si se te para el corazón.

Ti-ti-to-ti-to
ti-ti-to-ti-to
ti-ti-to-ti
late el corazón.

Solista:

Solista:
La arteria carótida
válvula mitral
el cayado aórtico
surco intraventricular
válvula tricúspide
aurícula derecha
aorta descendente
arteria subclavia izquierda
Coro:
Ti-ti-to-ti-to
ti-ti-to-ti-to
ti-ti-to-ti-to
ti-ti-to-ti-to
ti-ti-to-ti-to
ti-ti-to-ti-to
ti-ti-to-ti-to
ti-ti-to-ti-to

Todos:
Oh yeeh (largo)

 

EXAMEN
  1. Las ingles. Su importancia geográfica.
  2. ¿Son verdad la ingles?
  3. Historia de las ingles.
  4. Las ingles en la antigüedad.
  5. Las ingles de los americanos.
  6. ¿Cómo hay que tocar las ingles?
  7. El ruido de las ingles.
  8. Las ingles más famosas.
  9. Las ingles y la literatura.
  10. Un kilo de ingles.
  11. Las ingles de los niños.
  12. La ingles y la cabeza. Relación si la hubiera.
  13. Las ingles en Andalucía... Y el clavel.
  14. Teoría general del estado y las ingles.
  15. La ingles negras.
  16. ¿Hay una ingle o hay muchas ingles?
  17. Las ingles de los actores.
  18. La ingle y Dios.
  19. No ha nacido todavía la ingle que me domine.
  20. Las ingles descabaladas. Su porqué.
  21. Las ingles putas.
  22. Dibujo a mano de las ingles.
  23. ¿Es carne la ingle?
  24. El jaque a la ingle.
  25. ¿Satisface hoy en día una ingle...? ¿Qué ingle?

Examen hecho a los niños por Don Pascual en el día de la ocupación por parte del pueblo vecino.

 

FRAGMENTO DE UNA CONVERSACIÓN MANTENIDA EN EL BAR ENTRE DOS LABRIEGOS
Situación: Morencos estaba cavando en el bancal y pensando en la mujer nueva que se había traído el alcalde a su vuelta de Madrid, un pimpollo reventón, ¡vaya un pijo de tía!. Y así sin más, por pecar de pensamiento, le pegó un fogonazo el culo.

- [...] Como tenía la quemazón esa en el culo me pasé por casa del médico para que me echase un vistazo, pero no estaba.
- Estaba con mi padre, que se ha muerto.
- ¡Ah! Pues eso sería. El caso es que su mujer se empeñó en coserme la culera del pantalón y cuando me vio en pelota... Ten en cuenta que los calzoncillos eran de nylon azul, con el fogonazo, ¡fiú!, vistos y nos vistos. Así que al quitarme los pantalones me qudé en bolas. Empezó a meterme mano. Oye, y qué arte, y qué cosa más zorra de tía. Total que me excité. Y con el miedo y todo a arder otra vez no supe decirle que no y... yacimos. Yacimos un ratito, no creas, pero suficiente. ¡Jo! Bramaba. ¡Qué entrega! ¡Qué receptividad! El más mínimo movimiento de mi pelvis actuaba como ganzúa en su sensibilidad más arcana. No sé si me explico. Bueno, pues a los diez minutos que me iba yo a levantar a hacer pis se ha puesto a parir como una coneja y ha soltado dos críos. ¡Mellizos!
- ¿Estaba preñada?
- ¡Qué coño va a estar preñada! ¡Los ha tenido de mí, de mí! ¡A los diez minutos! ¡Mellizos!
- Pues le has dado el día al médico, porque estaba tan contento con lo bien que se le había muerto mi padre. Pero claro, con esto que cuentas ahora...
- ¿Y quién lo iba a pensar? Anda que no me he acostado yo veces son mujeres y nunca ha pasado nada igual.
[...]

Miniyo Jordi WebVolver a JordiWeb
Volver a Crítica
Volver a Cine