EL ASPECTO DE FOTO-REALIDAD DE “HAPPY FEET”

Como hicieron con los personajes, los realizadores incorporaron una combinación de arte y tecnología para lograr lo que Miller llama una “foto-realidad” para el mundo animado por ordenador de “Happy Feet.”
“A mí siempre me ha interesado la Antártida, dado que vivo en el hemisferio sur.” El director recuerda: “Cuando estaba haciendo ‘Road Warrior’, me encontraba en el desierto australiano y un viejo y canoso operador de cámara se dirigió un día a mí en un bar y me dijo: ‘¡Antártida! Usted tiene que hacer una película en la Antártida’. Pues bien, veinte años más tarde aquí estoy haciendo una película en una Antártida digital.”
Miller añade: “Hace diez o quince años el ‘continente blanco’ empezó a ser más accesible para los equipos que iban a filmar documentales. La logística mejoró, los equipos y las cámaras podían soportar las condiciones extremas, así que vimos por primera vez algunas magníficas películas de ciencias naturales sobre los Pingüinos Emperador.
“Desde el principio decidimos hacer una película que fuera lo más
real
fotográficamente posible, dado que el paisaje de la Antártida
es tan majestuoso y los
pingüinos son tan magníficos.” Miller continúa describiendo
el proceso: “Consultamos al
Doctor Dr. Gary Miller y, con la ayuda de los neozelandeses, enviamos dos expediciones
a la Antártida para efectuar investigaciones. Los encargados de los efectos
visuales y los
operadores de cámaras captaron las texturas, la luz y los paisajes, lo
cual sirvió para
alimentar a nuestros ordenadores y ayudar a crear el mundo de nuestra historia.
“Hablé con todos nuestros artistas digitales sobre la estética
visual de la película.
Quería que pareciera tan real que me sintiera impulsado a ir hasta pantalla
y tocarla.
Sentí que si podíamos conseguir una estética visual que
provocase ese impulso – que me
mandase ir a la pantalla del ordenador para intentar alcanzar un bebé
pingüino y rascarle
su peluda barriga – entonces habríamos triunfado. Me complace decir
que he intentado
rascar las barrigas de bastantes pingüinos virtuales desde que empezó
la producción.”
Se tardaron casi cuatro años en hacer “Happy Feet”, y Miller observa: “Se invirtió más de la mitad de este tiempo para crear el proyecto digital.” Miller continúa revelando que Doug Mitchell y un equipo de Kennedy Miller se trasladaron a las instalaciones de Animal Logic. Trabajando con Zareh Nalbandian y con el experto personal técnico y creativo de Animal Logic, “Doug encabezó la ambiciosa transformación de la compañía, que era una empresa convencional de efectos visuales convencionales y se convirtió en un estudio de animación CGI capaz de realizar una película de animación de largo metraje.”
“Trabajar con este sistema digital es una revelación”, dice Miller. “Cientos de personas muy capacitadas y de gran talento vinieron de todo el planeta para colaborar en esta película con lo mejor de sus aptitudes. La media de sus edades era de 26 años. Había artistas de todas las partes de América: California, Alabama, Texas,Quebec, Paraguay, y Mexico entre otros lugares. Había franceses, italianos, neozelandeses, alemanes, británicos y personas de África, China, Irán, Estonia, India, Israel y España. Aquello parecía la ONU.”
Muchos de ellos eran expertos matemáticos así como también artistas,” dice Miller. Lo que me sorprendió fue que pocos de ellos eran “fanáticos de la informática”. Eran culturistas, expertos en artes marciales, corredores de carreras de motos, jinetes de rodeo, músicos de rock y de música clásica, etc. Uno de ellos era gimnasta a nivel olímpico.
El esfuerzo de crear una foto-realidad se aplicó a cada nivel de producción.
“Utilizamos todas las técnicas a nuestra disposición, a
menudo de formas y
combinaciones únicas”. Dice Nalbandian. “Tuvimos que desarrollar
procesos para crear
pieles y plumas, y posteriormente la humedad de las pieles y las plumas y la
forma con la
que reaccionaban a la luz. Sabíamos que tenían que parecer mojadas
debajo del agua y
secarse lentamente en el transcurso de una escena en la que los personajes estaban
en
suelo firme. También hicimos que los personajes interactuasen con el
entorno. Creamos
herramientas de interacción para permitir que los pingüinos dejasen
las huellas de sus
pies en la nieve mientras andaban o para que saltase la nieve mientras bailaban.
Dirigimos la parte artística de todos los aspectos porque George no quería
que nada se le
escapase de las manos en la película.”
Dough Mitchell explica: “El pequeño pingüino Mumble tiene
seis millones de
plums suaves y esponjosas. La cantidad de procesamiento que requiere este proyecto
hubiera hecho imposible conseguirlo hace sólo unos pocos años.
Forzamos la capacidad
de los ordenadores al máximo. Somos, como se dice, ‘la punta de
lanza’ de la
tecnología”.
El productor asociado Bill Miller observa: “Cuando me preguntan quién actúa en el papel del personaje principal, intento de explicar que se trata de la voz de Elijah, del baile de claqué de Savion y la actuación mediante la captación de movimientos de Matt Lee, así como también de los esfuerzos de un pequeño ejército de montadores de diálogos y movimientos, de los artistas de diseño y de animación, de los “surfacers”, de los iluminadores y del equipo técnico. Multiplique esto por los muchos personajes y entornos durante 90 minutos de nuestra película y se dará cuenta de esta maravilla en la que intervienen más de 1.000 personas.
“Una de las cosas que me gustan cuando voy al cine es la idea de que me siento transportado. Quiero experimentar algo por primera vez”, dice el director. “La Antártida es extraordinariamente bella, repleta de colores increibles y de formaciones fantásticas de hielo; forma parte de nuestro planeta, pero tambien parece un mundo aparte. Antes de empezar con la producción de “Happy Feet”, el productor Bill Miller viajó en un barco rompehielos ruso efectuando una expedición de seis semanas por la parte este de la Antártida. “Al experimentar por mí mismo la realidad del paisaje y de los sonidos, adquirí los conocimientos suficientes para saber cómo teníamos que realizar de nuestra película. Cuando las tomas finales empezaron a fluir a través del proyecto digital, quedé asombrado al ver que, colectivamente, habíamos alcanzado la meta.”
Para darnos cuenta plenamente de los sensacionales paisajes de ese mundo helado y distante, Miller y el equipo de producción organizaron dos expediciones al continente antártico. Una expedición tuvo su base en la Antártida peninsular con sus maravillosos icebergs, y la otra, con el apoyo de Anctartica New Zealand, se efectuó por vía aérea al ‘hielo profundo’ del Mar de Roos.
“La Antártida, aunque es maravillosa, es uno de los lugares más
inhóspitos del
mundo,” observa el diseñador de producción Mark Sexton.
“Prácticamente se compone
de hielo y rocas. Así pues, ya sabíamos que íbamos a estar
en unos entornos muy fríos,
limpios y desérticos. Para ser fieles a la belleza del lugar, necesitábamos
los mejores
materiales de referencia.”
Cuando Brett Feeney se enteró de que se efectuaría un viaje a la Antártida para adquirir referencias foto-reales del complejo entorno, se ofreció inmediatamente para participar en el viaje. “En un principio, hicimos pruebas para ver cómo actuaba la luz en el hielo en Nueva Zelanda, pero luego George decidió que quería conocer cómo era en realidad la Antártida auténtica. Hicimos dos viajes para crear una biblia de material de referencia. Reunimos más de 80.000 imágenes de todos los recorridos.”
Después de varios meses en la Antártida, Feeney volvió
con imágenes que
constituirían el universo de “Happy Feet.” “Los materiales
de referencia fotográfica eran
muy importantes para generar paisajes y escenas de fondo,” añade
Sexton. “Nos
impresionaron las increíbles imágenes y formaciones que Brett
y los miembros de su
expedición obtuvieron. Tomamos todos estos asombrosos ingredientes y
los mezclamos,
para que se fundiesen totalmente con las superficies texturadas que creamos.”
El resultado es una cuidadosa descripción del mundo que impresionó
a Feeney
desde que puso su pie por primera vez en el hielo. “Al bajar del avión
en el extremo del
mundo, se te saltan las lágrimas. Es un lugar sobrecogedor… y magnífico
para trabajar.”
Miller espera que mostrar la belleza natural de la Antártida a los espectadores
de
“Happy Feet,” puede contribuir a que piensen sobre cómo protegerla.
El director quería
que el público conectase sobre cómo tratamos nuiestro entorno
con su efecto sobre la
vida salvaje, tanto localmente como a nivel mundial.
Esta idea impactó a los componentes del reparto. “El mundo no puede verter sus basuras en el océano porque sencillamente no puede absorberlo todo,” comenta Robin Williams. “Es un asco. Si vas a alta mar verás basura flotando por todas partes. Estamos envenenando la cadena alimentaria, y eso es muy grave.” “Hay algunos problemas reales e importantes a los que tenemos que enfrentarnos,” añade Elijah Wood. “Es un mundo hermoso y tenemos que vivir en armonía con estos animales y con la naturaleza. Así que es importante que tengamos en consideración toda lo viviente en tanto que compartimos el planeta.”
Brittany Murphy se hace eco de los sentimientos de su compañero de rodaje.
“Una de las muchas cosas que me gustan de la película de George
Miller es que él ha
hecho una labor extraordinaria al lanzar un mensaje medioambiental muy necesario
a
través de toda la película ‘Happy Feet.’ Es un asunto
muy importante y esta película trata
de esto en profundidad a la vez que se centra en divertir al público.”
“Muchos de nosotros hemos trabajado en esta película durante largo
tiempo y lo
que lo ha dado ánimos han sido los personajes, la historia y nuestro
deseo de hacer algo
especial. Cuando me preguntan de qué trata esta película digo
que, a fin de cuentas, es
cada persona la que tiene que captar el significado que pueda de cualquier historia.
Para
mí, ‘Happy Feet’ trata sobre la pertenencia.”
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