VAN HELSING
  DIRECCIÓN Y GUIÓN: Stephen Sommers  
 
INTÉRPRETES:
Hugh Jackman (Van Helsing), Kate Beckinsale (Anna Valerious), Richard Roxburg (Conde Vladislaus Dracula), David Wenham (Carl), Elena Anaya (Aleera)
 
GÉNERO:
Fantástico / Acción / Terror
2004


PUNTUACIÓN:
5
   


Lo primero que hay que destacar es la acción que contiene la película. Y digo acción en lo referente al género, esto es, que el protagonista se pasa toda la película corriendo de un lado a otro, persiguiendo y perseguido por los malos.

Este protagonista no es otro que el que da título a la película, el mítico cazavampiros Dr. Van Helsing, aunque en esta ocasión dista mucho de los anteriores aspectos que ha tenido este personaje. Los más famosos Anthony Hopkins y sobre todo Peter Cushing en varias ocasiones. Pero ahí no acaba todo, hay muchas más diferencias y además en esta ocasión se pone al servicio del Vaticano (¿?) y una secta secreta compuesta por todas las religiones del mundo (¿¿??) que se encargan (o le encargan) destruir todo aquel ser sobrenatural que atente contra el mundo o pueda suponer una amenaza (¿¿¿???).

Con esta base llegamos a encontrarnos con algunos de los peores engendros que ha parido la literatura de clásica de terror, todos juntos e incluso algunos revueltos. Está el Dr. Jekill, convertido en Mr. Hyde, Drácula con su terna de novias, el Hombre Lobo (o varios hombres lobos), el monstruo del Dr. Frankenstein, que recordemos que no tiene nombre, el propio Doctor y el ayudante de este, Igor, que se pone al servicio del Rey de los Vampiros.

La historia es simplemente esa. En el final del siglo XIX Van Helsing ha perdido la memoria y la Secta le obliga a ir por el mundo matando bichos, aunque para ello tenga que hacer importantes destrozos como ni más ni menos que el rosetón de la catedral de Notre Damme de París. Que por cierto, medio presupuesto se les ha ido en cristales. El caso es que en uno de estos encargos le mandan a Transilvania con un ayudante que una mezcla de Sancho Panza y el Q de James Bond. Allí tienen la extraña misión de proteger a una familia. Para cuando llegan sólo queda la última hija, que como no podía ser de otro modo es de armas tomas y además está cañón. Todo muy explosivo, y más que se pone cuando empiezan a aparecer vampiros y Drácula saluda a Van Helsing, demostrando que es el mismo Van Helsing de las pelis de vampiros de toda la vida aunque no se le parezca.

Y hablando de Drácula. Hay que decir que es patético. ¿Dónde está ese ser monstruoso que asustaba al miedo en aquellas pelis antiguas? ¿O ese otro más popularizado seductor, enigmático y romántico? Pues ni lo uno ni lo otro. Se convierte en un tipo que sube por las paredes, vigila a sus trabajadores y pega gritos de vez en cuando, pero ni da miedo ni tiene el atractivo que se le supone. Más bien es repelente al estilo Torrente.

Luego están sus novias, bastante sobreactuadas y que están venga a convertirse en monstruos alados (nada ya de aquellos murciélagos negros) y venga a volar a un lado y a volar a otro y como buenos malos, a comentar la jugada antes de hacerla, con lo que se pueden ustedes imaginar como les va a ir.

Como quien pasa por allí Frankenstein también aparece en Transilvania, lugar en el que sólo recuerdo que haya estado en la película El Jovencito Frankenstein. Entonces Drácula se apropia de su forma de crear vida porque resulta que tiene unos polluelos fruto de sus apareamientos con las novias, que no se sabe cuando se producen, pues no descansan ni por el día ni por la noche. Además aparecen por ahí unos hombres lobos y… si no se han enterado de nada, es normal.

En cuando al director es Stephen Sommers, un especialista en películas de acción que además es coguionista y coproductor, así que todo queda en casa. Entre los actores los mejores Hugh Jackman, que es Van Helsing y la chica, Kate Beckinsale. Representación de la mujer española con Elena Anaya interpretando a una de las novias de Drácula, la de sangre más caliente (es una forma de hablar).

En general una película con mucha acción, pero una historia muy rebuscada con personajes arquetípicos metidos con calzador. No recomendable para los que no les guste que se noten los efectos, porque se notan mucho y además todos los monstruos se mueven rápido, lo que marea aún más. Se pasan bastante con los saltos y las acrobacias.

Sólo me queda decir que yo no creo en las meigas, pero haberlas haylas.

 

J.F.K.
 


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