TRON
  DIRECCIÓN Y GUIÓN: Steven Lisberger  
 
INTÉRPRETES:
Jeff Bridges, Bruce Boxleitner, David Warner, Cindy Morgan, Barnard Hughes, Dan Shor, Peter Jurasik, Tony Stephano, Craig Chudy
 
GÉNERO:
Ciencia-Ficción
1982


PUNTUACIÓN:
8
   


Hay que reconocer que el tiempo no ha pasado bien para esta película. Si echan la vista atrás y piensan lo que ustedes sabían de ordenadores en el año 1982 podrán valorar en su justa medida la valía de esta obra. Por aquel entonces seguramente cualquier cosa relacionada con la informática nos sonaría a chino, el videojuego más conocido era el tenis de los dos palitos y la pelota que iba en línea recta de uno a otro y nos preocupábamos más del Naranjito y el Mundial que de esas cosas. Pero en un campo que ha avanzado tanto ver ahora, dos décadas después lo que aquí se cuenta da risa, por eso creo que cualquiera que no haya visto esta película en los cinco años siguientes a su estreno no puede calificarla como debe.

En aquellos años no existían ni los diskettes, la red era algo muy básico, no mundial como ahora y se creía que IBM iba a monopolizar el mercado, nadie temía a Bill Gates ni a Microsoft. El ordenador central (aquí llamado ENCOM 511) era la unidad básica, nadie pensaba que el ordenador personal fuera a tener tanta importancia. Por cierto, que la empresa ENCOM en la película también cuentan que se crea en un garaje (como todas las de informática, según cuentas las leyendas).

El protagonista es Jeff Bridges, que por entonces ya hacía años que había empezado a actuar (lo hizo en 1950, con cuatro meses de edad) y tenía una merecida fama que le habían dado entre otras cosas sus dos nominaciones a los Oscars en el 71 y el 74 como secundario. Es lo único que en su tiempo levantó esta producción de la Disney y lo espectacular que resultaban por entonces los efectos especiales que hoy haría con su PC cualquier niño de 8 años de Logroño. Hay por ejemplo una escena que se ve en el ordenador del jefe, con imágenes saliendo de las esquinas de la pantalla que se tardó semanas en hacer y que hoy se haría en minutos.

Fue un film que se adelantó a su tiempo y quizás por eso la gente no lo interpretó bien. Por aquel entonces tenía más tirón la ciencia ficción ya fuera del tipo ciberpunk de Blade Runner o alienígena de E.T. el Extraterrestre. Solo tiene unos 15 ó 20 minutos hechos por ordenador, pero hasta entonces nadie lo había hecho. Los autores se ríen de que la mayor parte de los efectos parezcan hechos por ordenador cuando fueron hechos a mano, justo al contrario de lo que sucede ahora, que todo se intenta hacer por ordenador pero sin que se note.

El acierto es contar una historia que nunca se había contado, suponer un mundo electrónico aparte del real pero unido a este, con el ordenador aplicado a los videojuegos como una especie de circo romano donde los gladiadores/programas se juegan su propia supervivencia. Tiene una cierta inspiración también a la Guerra de las Galaxias muy clara. Hay un momento en que el fundador de la compañía dice algo así como que su alma está en cada uno de los programas que ha creado, lo que une el mundo electrónico y el real.

Los antropólogos electrónicos pueden ver aquí auténticos fósiles informáticos, dinosaurios como el Cray, el ordenador más rápido en su momento, las figuras creadas con grandes polígonos y movimientos muy limitados o la transición entre ambos mundos, todo también muy poligonal y especular. Ahora en la época de Gollum el personaje del bit parece un mal chiste.

Los psicodélicos modelitos de neón que llevan los protagonistas son trajes pintados que después de rodarlos y revelarlos eran tratados con luz posterior de forma manual y artesanal para darles ese brillo. Como curiosidad cuentan los actores que con los trajes se tenían que poner una especie de tanga (inusual también por entonces) que era muy doloroso al sentarse, por lo que casi siempre están de pie. Se rodó en un sistema conocido como Superpanavisión 70, con negativos de 65 mm, más grandes de lo normal y con los equipos con los que se rodó Lawrence de Arabia (dicen que las cámaras aún tenían arena del desierto). Y hablando de esa peli, a Peter O’Toole le ofrecieron el papel del malo Dillinger (interpretado por David Warner), pero él quería ser Tron y como no se lo dieron, se negó a participar.

Una parte de la película, en la que aparecen los laboratorios, fue rodada en los laboratorios Livermore. Todo lo que se ve allí no es atrezzo, es real, incluido el láser más grande del mundo (en aquel año) usado para fusión y la enorme puerta antirradiación de 3 metros de grosor y 10 toneladas de peso por la que se cuelan.

Para las nuevas generaciones que han crecido con la Playstation y que nunca han visto los video juegos de los tipo Comecocos, Arkanoid o Space Invaders (más modernos que Tron) esta peli les puede sonar a ciencia ficción revenida, pero para aquellos años eso estaba fuera de los límites de la imaginación de los pobres españolitos de la época de la nueva democracia, el destape y el descubrimiento tecnológico. Incidiendo en lo mismo, por ejemplo Juegos de Guerra, que fue también otra de esas pioneras informáticas es de 1983, y la cosa avanzó mucho porque aunque también es para ver los equipos que manejaba Matthew Broderick, el tema se trataba con mucho más realismo y era más creíble.

Los juegos que se reproducen en la película son curiosos viéndolos ahora: los ciclos de luz, algo revolucionario, el frisbee que lanzan y que sirve también como identificador, tan parecido a los disquetes, que son posteriores a la película o la cesta punta, que a los americanos parece que les chifla más que a los españoles.

Curiosidad: en las películas de Disney siempre se especula con que hay imágenes subliminales ocultas, como la famosa mujer desnuda de La Dama y el Vagabundo (existió en realidad, aunque después se eliminó) o la palabra SEX formada con nubes en El Rey León (interpretable, ciertamente). Aquí no hay nada sexual o de ese estilo sino una enorme cabeza de Mickey Mouse en el suelo cuando vuelan con el velero solar. Hay que fijarse para verlo.

Se habla de que se quiere hacer una segunda parte de la película por el mismo director, Steven Lisberger, que debutó con esta, pero no sé si llegará a salir adelante. También un juego para ordenador más moderno está en la idea de los productores. Más de lo mismo.

 

J.F.K.
 


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