Película dirigida por Pedro Olea e interpretada por
Maribel Verdú, Jorge Sanz, María Barranco y Darío Grandinetti.
Verdú es la chica del tiempo en la televisión y su marido con
el que tiene un hijo, tiene afición por las drogas de todo tipo, lo que
provoca que su relación entre en barrena y acabe con Sanz en un centro
de recuperación. Allá conoce a María Barranco la cual sufre
un problema similar de adicción a las drogas e intentos de suicidio como
consecuencia de la perdida de su hijo en un aciago accidente. Su marido es Darío
Grandinetti.
Y es entonces cuando la vida de estas cuatro personas se entrelaza y el zoo
animal despunta en cornamentas ejemplares. Los que están dentro se empastillan
para llevar a cabo el tratamiento y los de fuera se ponen de follar como conejos,
en palabras de Jorge Sanz. La tormenta exterior es clara y manifiesta, dado
que buena parte de la película llueve o mejor dicho arrecia. Una tormenta
parecida es la que quiere plasmar el director en los sentimientos encontrados
de estas cuatro personas con unas necesidades y deseos que no dejan aflorar
por miedo, cobardía, etc.
Apenas hora y media de película es tiempo más que suficiente para
contar una historia que se queda en muy poca cosa y que los consagrados actores
con los que cuenta poco pueden hacer ante un guión falto de diálogos
vibrantes. Los lloriqueos, ataques de ira y otras escenas no son capaces de
levantar esta historia que se queda en nada, apenas empezada. Grandinetti que
sigue acumulando papeles atormentados como En hable con ella, o Palabras encadenadas,
hace otra estupenda interpretación.
Monica Randall muy bien también en el papel de suegra, borde e insoportable.
En resumen que ni frío ni calor.
chufo 2004
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