Película dirigida por Chus Gutierrez, e interpretada
por José Coronado, Dechent, Cuca, Mariola Fuentes. La historia se desarrolla
en los invernaderos de Almería a donde va a parar ..., la cual acude
con su hija al entierro de su padre. Una vez allí decide encargarse del
invernadero que poseía su padre. Las cosas no son fáciles. Afloran
las rencillas familiares, entre Cuca y su primo por culpa de unas tierras en
disputa por vía judicial.
Por medio está Curro ( Coronado), que lleva las cuentas de Dechent y
cuyo sueño es abrir un chiringuito de nombre Poniente, junto a un amigo
árabe. Curro no tiene raíces, porqué fue emigrante en Suiza
y ahora no se siente de ningún sitio, o eso dice él. Entre curro
y Cuca surge la chispa. La película quiere hacer una aproximación
a la vida de las personas que trabajan en esos invernaderos poblados de inmigrantes
sin papeles, explotados por unos dueños que no pagan las pagas extras
y a los que no les preocupan lo más mínimo esa gente que viene
en pateras y a los que consideran animales.
Los inmigrantes no viven en pisos porqué la gente de la ciudad no se
los alquilan y malviven hacinados, en campamentos improvisados de casas hechas
con plásticos y cartones. Cuca quiere imponer la lógica y los
buenos sentimientos en el negocio de los invernaderos y explotaciones agrícolas,
en manos de hombres, donde prima la explotación humana, y el mayor beneficio
al menor coste, siendo el inmigrante considerado solo una variable en la ecuación.
Lo cual sería también extensible a otros sectores y negocios dicho
sea de paso.
La película tiene una factura impecable. La fotografía es preciosista,
tanto en los exteriores como en las escenas rodadas en las casas. Los plásticos
de los invernaderos vistos en la distancia se funden en uno solo con el mar
costero. Las interpretaciones son buenas. Dechent acomete otro papel de hombre
tirano y resulta muy convincente. Cuca es un descubrimiento y Coronado tiene
últimamente la habilidad de no desentonar en ningún papel. Queda
confirmado en la Caja 507, La vida Mancha, La Vida de Nadie, entre otras.
Quizás el tema que aquí se trata sería más propio
de un documental en el que ahondar más en los problemas que generan las
situaciones extremas que viven las miles de personas que son mano de obra y
carne de cañón de brotes xenófobos. Pero ese es otro tema.
La película muestra una realidad muy por encima poniendo el dedo en la
llaga, indicando donde está la herida, putrefacta, pero sin hacer sangre.