CRÍTICA Y OPINIÓN DE PELÍCULAS


1984 (Michael Radford, 1984)

El Gran Hermano te Observa.

Advertencia: cualquier parecido con el programa de televisión es pura coincidencia, pero por si alguno aún no lo sabe, ya que tampoco se le ha dado excesiva publicidad, el nombre del concurso proviene de este gran libro, del que después se hizo la película.

Han utilizado el nombre del personaje muy acertadamente, pero si el "Gran Hermano" le hiciera a los concursantes de este programa todas las barbaridades que le hacían al protagonista de la película, otro gallo les cantaría.

La época en la que vivió George Orwell no era propicia para hacer críticas a los sistemas de gobierno imperantes, por lo que el escribía diversas fábulas que eran una feroz crítica de las mismas, encubiertas en otras historias que impedían actuar contra él.

Desde luego la película deja mucho que desear respecto a la novela y la verdad es que acaba resultando bastante aburrida. Mi propuesta es leerse antes el libro, que verdaderamente merece la pena y después, un día que no se tenga nada que hacer ver la película, pero yo aprovecharía ese tiempo para hacer cualquier otra cosa.

Hay otra versión anterior rodada en 1956 dirigida por Michael Anderson.

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LA CHAQUETA METÁLICA (Stanley Kubrick, 1987)

Señor, una gran película, señor.

Reclutas, sois todos unos inútiles. No tenéis ni idea de lo que es una buena película.

¿Queréis que os recomiende una buena película? No os lo merecéis, porque sois todos unos vagos, pero os la voy a recomendar, para que luego no vayáis a vuestras apestosas casas diciendo cosas malas de mi.

La Chaqueta Metálica es mi recomendación. Con esa película podréis ver como se convierte en hombres a piltrafillas como vosotros. Muchachos que no harían daño ni a una mosca son convertidos en maquinas de matar, me oís, atajo de cobardes.

¿Quién quiere demostrarme lo hombre que es? Nadie, me lo suponía. Después de ver esta película os tienen que entrar ganas de matar, que para eso es a lo que se viene al ejercito.

¿A que se viene al ejercito?
- A matar, señor.

No hay sitio para cobardes ni para nenazas. Todo el que tiene un momento de debilidad, ¡zas! Cae. Y bien merecido lo tiene.

La primera parte de la película es la instrucción que reciben los soldados, un ejemplo de disciplina que todas las academias militares deberían seguir. Después nos muestran el horror de la guerra. Reclutas, os tenéis que acostumbrar a vivir en el infierno. Comodidades: ninguna. Miedo: ninguno. ¡Somos soldados! ¡No tememos a nada!

Al final deberéis sacar en claro que ni los amarillos, ni la jungla son vuestro peor enemigo. A vosotros mismos es a los primeros a los que debéis vencer.

Reclutas, rompan filas.

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CUANDO HARRY ENCONTRÓ A SALLY (When Harry met Sally, Rob Reiner, 1989)

Los protagonistas son Billy Cristal, el Harry del título, uno de los cómicos más famosos de los Estados Unidos y la actriz no apta para diabéticos, filmicamente hablando, Meg Ryan, que es Sally.

Este fue el primer papel importante protagonista que consiguió Ryan y de él y gracias a su éxito se ha alimentado su carrera con comedias románticas (no todas, pero la gran mayoría) para todos los gustos. Aquí está guapísima y deliciosa (según dice Harry ella es empíricamente atractiva, no es algo subjetivo), aunque, por cierto, qué mal llora, pero que bien sonríe.

Entre los secundarios Carry Fisher la eterna princesa Leia (que será más recordada por ese personaje que por el resto de su mediocre carrera), que también se ha dedicado a la escritura, más que nada para contar en novelas semiautobiográficas sus problemas con el alcohol, la bebida y su relación con su ya exmarido Paul Simon. Ella es la mejor amiga de la protagonista y tiene que haber un mejor amigo del chico y es Bruno Kirby, otro cómico viejo amigo en la vida real de Cristal y del director Reiner.

La historia va sobre Harry y Sally, por supuesto. Se conocen, como dice el título, por primera vez en la universidad. Ambos se van juntos a Nueva York y su relación se limita a varios encuentros casuales durante bastantes años, hasta llegar a un punto en que se hacen amigos más constantes. Aquí aparece la eterna pregunta de si un hombre y una mujer pueden llegar a ser amigos sin que el sexo se interponga en su relación. Vemos un ejemplo de cómo las cosas pueden ir sucediéndose, pero recuerden, esto es cine.

Su relación se basa en que él no cree en la amistad entre hombres y mujeres, pero ella sí y al principio por eso no son amigos, con lo que él parece tener razón. Después, cuando se hacen amigos y están así durante mucho tiempo, sirviéndose de ayuda el uno al otro es ella la que parece tener la idea correcta. Al final tras enfadarse la cosa se queda un poco en el aire.

Contiene una de esas escenas que ha pasado a la historia del cine, la del orgasmo fingido de Meg Ryan en el restaurante. Aparte de la actuación de ella otra parte brillante es la mujer que al final dice: “Tomaré lo mismo que ella”. Eso se le ocurrió a Billy Cristal y entonces el director dijo: “Ya sé quién será esa mujer. Mi madre”. Y efectivamente es la madre de Rob Reiner quien además cuenta que él fingió el orgasmo delante de Cristal y con todos los extras alrededor para decirle a Ryan como quería que actuara. “Un tío barbudo de 90 kilos se sienta delante de mí y empieza a aporrear la mesa al grito de “Sí, sí””, cuenta Cristal. Después de eso el director se le acercó y le dijo: “Tío, acabo de tener un orgasmo en un restaurante delante de mi madre”. También esta escena tiene su continuación y hace más divertida la cara que pone Billy Cristal cuando más adelante ellos terminan de hacer el amor. Ella está feliz pero la cara de él nos muestra lo que debe estar pensando después de la demostración del restaurante. Claro que a la mañana siguiente es ella la que se queda de piedra después de lo que sabe que él hace con sus ligues.

Son originales las conversaciones (a dos y a cuatro) en que la imagen se divide y vemos a los contertulios al mismo tiempo y las localizaciones. Está ambientada en Nueva York y muestra muchos lugares reales de la ciudad: calles, restaurantes, librerias.. Los creadores afirman que es muy difícil encontrar localizaciones en Nueva York que no haya mostrado ya Woody Allen. Y hablando de este genio neoyorquino, hay que decir que mucha gente ha comparado esta comedia con sus películas. Lo de siempre, ved y juzgad. Yo le veo muchas diferencias, diferente estilo.

Hay un momento en que Cristal dice que ha estado viendo una película en español y dice una frase, pero no se le entiende nada. En la versión doblada se cambia el idioma por el alemán y supongo que los alemanes le entenderán lo mismo. Cristal pasará a la historia como uno de los mejores presentadores de la gala de los oscars. Pues bien, en la ceremonia de 2004 (ojo, 15 años después de esta peli) protagonizó un gag con Robin Williams hablando en español que tuvo su gracia.

En las escenas que representan a Ryan de joven, en 1977, el peinado es idéntico al de Farrah Fawcett. Tenían que haberla contratado para el remake de Los Ángeles de Charlie. El truco está en que la peluquera de la película lo fue también de la última temporada de esa serie.

El personaje de Harry está inspirado en el director, Rob Reiner, que afirma tener mucho de neurótico y ver siempre el “lado oscuro”. Y por tanto Sally está inspirada en la guionista, Nora Ephron, una excelente guionista cuya forma de pedir la comida en los restaurantes es exactamente igual que el personaje, aunque parezca mentira. Ella misma ha contado una anécdota de una vez que viajaba en avión y la azafata vino con el menú. Ella empezó a decirle que cambiara cosas y la azafata le dijo: “¿Ha visto usted Cuando Harry encontró a Sally?”.

El guión y los diálogos son magníficos, con ese mujeres vs. hombres tan típico y tan real, con cada cual sus propios criterios y sus propias convicciones (equivocadas) sobre el sexo contrario. Claro ejemplo cuando después de separarse ambos hablan de lo que echan de menos a sus parejas y del fracaso de sus últimas citas y ella le dice: “Pasará mucho tiempo hasta que disfrutemos con una cita.” “Sí”, dice él. Y ella: “Y más aun para que lleguemos a acostarnos con alguien.”. Y él dice: “Yo me acosté con ella”. Pero lo más importante la química entre los protagonistas, que en todo momento te hacen creerte la historia, que fue nominada al oscar a mejor guión.

Pero la historia rebosa frescura en parte porque tiene también mucho de improvisación. Hay una escena en que los dos empiezan a decir tonterías en un museo o algo así. El que empieza es Billy Cristal y en esa primera frase absurda se puede ver como Meg Ryan mira al director como no sabiendo que hacer y sigue con la escena.

Me gustó la incursión en la historia de Casablanca, de la que hablan y un momento en que se llaman: “Casablanca, en el canal 9”, “Lo tengo” y la ven juntos hasta el final hablando por teléfono, cada uno tumbado en su cama.

También excelente la banda sonora: Frank Sinatra, Louis Armstrong, Ella Fitzgerald, Harry Connick Jr., Bing Crosby, etc. Los arreglos musicales han corrido a cargo de Marc Shaiman, un hombre con gran experiencia en el tema y con vayas películas en su haber.

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AL FILO DE LA NOTICIA (Broadcast news, James L. Brooks, 1987)

Los actores principales son William Hurt, Albert Brooks y Holly Hunter e interpretan respectivamente a un atractivo y poco inteligente presentador, a un inteligente y poco atractivo reportero y a una neurótica y eficaz realizadora. Los tres trabajan en la misma emisora y se ven forzados a limar sus asperezas trabajando en el mismo equipo, algo que no será fácil. Se crea un extraño triángulo entre ellos. Todos son muy buenos en lo suyo, pero necesitan demostrárselo a los demás y a sí mismos.

La historia nos introduce dentro del mundo de los noticiarios de televisión, viendo el estrés que conlleva una realización siempre al límite del tiempo, al filo de la noticia, como bien dice el título.

Es interesante la historia de sexualidad reprimida de Holly Hunter con los dos hombres, y su actitud es a veces algo difícil de entender, pero muy coherente con su fuerte personalidad, impulsiva y perfeccionista.

Los tres actores principales hacen unas estupendas interpretaciones que les valieron sendas nominaciones a los oscars, aunque la película no se llevó ninguna de las 7 estatuillas a las que optaba en total.

Entre los secundarios vemos a la cómica Joan Cusak y en un papel mínimo a su hermano John Cusack y al camaleónico Jack Nicholson como presentador estrella. En uno de los reportajes de William Hurt sobre violaciones vemos hablando a una mujer que cuenta su historia. Para los que, como a mí, les suene la cara de esa mujer les diré que tenía un papel prácticamente igual de pequeño en una gran comedia: Atrapado en el tiempo (la de “El día de la marmota”). Ha tenido algún otro papel secundario en películas como Héroe por accidente. Otro quizás no muy conocido es un tipo que sale en un momento haciendo una composición musical. Su nombre es Marc Shaiman y es un músico que ha trabajado en el famoso Saturday Night Live. Este fue su primer trabajo como actor, algo que no suele hacer (y cuando lo hace suele ser tocando el piano). En lo que sí prosperó a partir de aquí es en la composición musical, que ha hecho en otras películas como Cuando Harry encontró a Sally, La familia Adams, Misery, Algunos hombres buenos, Sister act,…

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PARÍS, TEXAS (Win Wenders, 1984)

Una de las películas de Wenders que mejor críticas obtuvo, claro que la hizo antes de otras tan excelentes o mejores que esta: El cielo sobre Berlín (1987) o Tan lejos, tan cerca (1993). Ganó la Palma de Oro del festival de Cannes, en el que también ha triunfado con esas otras dos películas.

Win Wenders sólo dirige en esta ocasión, pero tiene experiencia escribiendo, montando, interpretando y sobre todo produciendo. Y digo esto porque en Hammet, en 1982, tuvo bastantes problemas con el productor Francis Ford Coppola a razón del control de la película, por lo que decidió a partir de entonces llevar mayor control. Aún así se sigue declarando amigo suyo, luego la cosa no llegaría a tanto. Es una es especie de road movie, por eso su productora se llama Road Movies y este es el género de varias de sus películas.

El guión, adaptación de una obra de L. M. Kit Carson, corre a cargo de Sam Shepard, artista vinculado al pop art que ha intervenido en bastantes películas importantes como actor y que también es conocido como roquero y dramaturgo. Ganó el premio Pulitzer en 1979 por la obra “Buried Child”.

Una de las protagonistas es la bella y siempre turbadora Natasha Kinski, hija de Klaus Kinski y que pese a su juventud antes de esta ya había hecho varias películas más, siendo Tess con la que empezó a sobresalir en 1979. En realidad no aparece hasta bien pasada la hora y media de película (es bastante larga, dos horas y media), pero su interpretación es intensa aunque corta.

Su extraña pareja es Harry Dean Stanton, otro de esos actores que siempre suenan pues han hecho muchas películas (muchos lo reconocerán por su personaje en Alien). Interpreta a un tipo taciturno, algo loco y que parece no poder estarse quieto en ningún sitio.

Dean Stockwell es el tercero en discordia, también con más de una centena de películas a sus espaldas y que al igual que Wenders el Festival de Cannes es el suyo, pues ha recibido allí dos veces el galardón de mejor actor. Fue niño prodigio y siempre ha seguido trabajando. Otro actor infantil es Hunter Carson, que tiene un personaje que se llama como él, Hunter. Este chaval después de hacer alguna otra interpretación se ha acabado por meter a guionista y ayudante de dirección y producción. En esta interpretación apuntaba buenas maneras como actor. Completan el reparto la sensual francesa Aurora Clement (a quien el doblaje español quita el atractivo del acento) y el veterano actor, director y guionista Bernhard Wicki, un austriaco artífice del llamado Nuevo Cine Alemán, con una mínima interpretación al principio.

Tiene una extraña banda sonora que llama la atención por sus chirriantes sonidos. El tema principal es muy conocido y especial, que ha servido como sintonía para varios programas de televisión y que tiene una característica muy peculiar, ya que es agradable y tensa a la vez.

Aunque la película se puede incluir en la categoría de road movie, pues pasan bastante tiempo en un coche, es más de búsqueda de sentimientos que de lugares. Travis (muchas similitudes con el Travis de Scorsese en Taxi Driver), el protagonista necesita viajar y encontrar un lugar, París, en el estado de Texas, y también a la que fue su mujer y madre de su hijo, desaparecida cuatro años atrás, al igual que él. Pero lo que verdaderamente tiene que encontrar este hombre es a sí mismo, volver a la cordura y a la senda correcta de su vida, la de su hijo y la de la madre de este. Las personas y los lugares no son tan importantes como las sensaciones. Desde esa primera escena, genial, tipo western con Travis en el desierto y la música de fondo hasta el abierto y a la vez tan claro final, lo que vemos es la recomposición de una persona que consigue cerrar el círculo en que se había convertido su vida, recuperar su dignidad y conseguir dar la felicidad a aquellos que más quiere.

París, Texas, la vieja broma que su padre gastaba a los amigos y que acabó por creerse representa un pasado, un futuro y un fino hilo que lo ata al mundo. Tirando de ese hilo se nos va contando una historia, a pinceladas, que se va haciendo visible según aumenta la distancia, como los cuadros impresionistas.

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PEGGY SUE SE CASÓ (Peggy Sue got married – Francis Ford Coppola – 1986)

Todos hemos soñado alguna vez con viajar en el tiempo y volver a ese momento cuando éramos jóvenes para volver a vivir de nuevo esa experiencia. Eso es lo que le sucede a la protagonista, Peggy Sue. Durante la fiesta del 25 aniversario de su promoción del instituto sufre un desmayo y al despertar se encuentra en el año 1960, a punto de cumplir los 18 años, pero con la mentalidad y experiencia de sus verdaderos 43 años.

La premisa es muy sencilla, el desarrollo es otra cosa. Tener una segunda oportunidad significa elegir entre cosas que se han vivido, entre cómo fue y cómo pudo haber sido. Todo esto creará una confusión en Peggy Sue de la que deberá salir para resolver su vida en un momento difícil para cualquier adolescente, pero mucho más para ella.

El director no necesita presentación, es Francis Ford Coppola, un pez gordo en el mundo del cine, que pese a todo sigue con su costumbre de meter a la familia en todo, al más puro estilo de su gran obra, El Padrino. En esta ocasión el protagonista vuelve a ser una vez más su sobrino y discípulo aventajado, Nicolas Cage, para mí un poco pasado de vueltas en este personaje. La protagonista y único centro de la historia es Kathleen Turner, que mantiene el mismo aspecto de joven que de mayor. Eso ayuda al espectador a mantener el conocimiento de que ella en realidad es mayor, pero algo más cambiada sí debería de estar. Como su edad cuando hizo esta película es intermedia entre las dos del personaje, esto podía ser un poco más fácil de hacer.

Del resto de actores decir que a muchos de ellos les pasa lo mismo respecto a sus dos edades. De mayores tienen menos tiempo de película y todos tienen en realidad bastante mayor edad de los 17 ó 18 de los personajes, por lo que puede resultar algo confuso. Entre ellos están Catherine Hicks, una actriz que no ha envejecido tanto, por lo que a los 18 podía tener ese mismo aspecto y Barry Miller, de los más creíbles.

En el reparto hay caras muy conocidas ahora, años después de que se rodó. Podemos ver a un tipejo algo payasete, aunque no tanto como lo ha sido después, Jim Carrey. La hija de la Turner es Helen Hunt, una actriz venida a más después de esta película, con Oscar incluido. Joan Allen tuvo en esta una de sus primeras oportunidades y no está mal, pero tiene más aspecto de profesora que de alumna. También ha pasado después por la ceremonia de los Oscars.

Y otra que ha pasado triunfante por los Oscars y ha ganado uno como guionista, pese a que nadie hubiera dado un duro por ella cuando hizo esta película y cuando más tarde haría otras como actriz (que no le recuerden más lo de El Padrino III, por favor, pobre mujer) es Sofia Coppola. Tiene un papel de hermana de Kethleen Turner y cuando hizo esta película tendría unos 13 años o así. No es de lo mejor, pero hoy en día que ya ha encontrado su sitio como directora y guionista (y de lo mejor en la actualidad, según mi opinión. Me declaro admirador incondicional de ella) estas apariciones ocasionales hay que verlas como una anécdota. Tú sigue así Sofía, que vas bien y harás historia, pese a quien pese.

Por último destacar la música de Barry, John Barry, que acompaña muy bien la acción, además de verse jalonada con diversas canciones propias de la época en que se ambienta. Decir también que obtuvo tres nominaciones a los oscars: Mejor actriz (Turner), fotografía y vestuario.

Y esto es todo. “Si me necesitas, silba”.

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TORO SALVAJE (Raging Bull, Martin Scorsese, 1980)

Esta es una película biográfica que nos cuenta la vida de Jake LaMotta, conocido como el Toro Salvaje, un boxeador que llegó a lo más alto en el mundo en que se movía pero que como tantos otros llegó a caer de nuevo a un nivel muy bajo en su vida. Está basado en un libro escrito por el propio LaMotta, Joseph Carter y Peter Savage. El guión está adaptado por uno de los habituales colaboradores de Scorsese, Paul Schrader. También el director de fotografía Michael Chapman, un hombre con una filmografía impresionante, ha hecho varias obras con el director.

Le da vida de forma magistral Robert De Niro. Su transformación física le lleva de los mejores años de boxeador, musculado y en plena forma, a sus últimos momentos con una incipiente barriga, muy desmejorado y enfrentándose a su peor rival fuera del ring: él mismo. Una lección más de este fabuloso actor en la que se mete en el personaje para hablarnos desde dentro de él, para transformarse más que interpretarlo. No en vano le dieron un merecido Oscar, premio que no ha conseguido el director el director aún, pese a esta y otras nominaciones que ha tenido posteriormente.

La recreación del ambiente en el que se mueve este hombre es un reflejo de una realidad que a veces puede parecer excesiva pero que responde a la verdad y de vez en cuando vemos en otros medios. El hecho de ser en blanco y negro ayuda a la situación de los personajes y la época. Está dotada de un realismo que consigue enganchar al espectador aunque hay que tener en cuenta que pertenece a un género muy específico, que siempre limita el espectro de la audiencia.

Las secuencias de lucha son brillantes, crudas y se salen un poco de las típicas tomas laterales de las retrasmisiones deportivas y las clásicas películas de boxeo, dando planos más subjetivos que nos meten prácticamente en el ring.

En el resto del reparto destaca Cathy Moriarty con ese aspecto de las antiguas actrices que aún resalta más la excelente fotografía en blanco y negro. Lástima que después su carrera no resurgiera. También está Joe Pesci, un hombre pequeño pero un gran actor que años más tarde repetiría con Scorsese y De Niro en Uno de los nuestros (Goodfellas, 1990) en un papel que le valdría el oscar y en el debut en la dirección de Robert de Niro, Una historia del Bronx (A Bronx Tale, 1993).

La violencia que se muestra en el film, pues el protagonista es un hombre violento, contrasta con los sentimientos, confusos e intensos que este tiene respecto a todo lo que le rodea: familia, amigos, manager y la gente en general. De Niro consigue hacernos ver esa sensación del mundo contra mí que tiene el personaje, ese huir hacia delante constante, ese uso de los puños, aunque esté fuera del ring, para todo lo que no comprende, para hacer volver a “su” camino todo lo que él ve fuera de su lugar. El regusto amargo que deja la película es inconfundible seña de que esta es algo más que una biografía o que una película de boxeo.

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