| NUDOS | ||
| DIRECTOR: Lluis Maria Güell | GUIÓN: Ángel Alonso | |
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INTÉRPRETES: Charo López (Lola), Goya Toledo (Silvia), Carlos Álvarez-Nóvoa (Pep Grau), Francesc Orella (Mario), Santi Millán (Gabino) |
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GÉNERO: Drama pesquero |
España 2002 | |
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| PUNTUACIÓN: |
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| Es el debut
en la dirección de Lluis María Guell, guionista
procedente del teatro y la televisión.
Empieza de manera muy original. Vemos a un pescador sólo en su barca caer al mar y en la escena siguiente un colorido ataúd paseando por las calles de Barcelona camino del cementerio, mientras la voz en off del propio muerto comienza a describirnos lo que está sucediendo y nos empieza a relatar una historia. La suya. El mote de este hombre es “El Nudos”. Después de este prólogo comienza la historia, que no trata ni más ni menos que las pesquisas de una compañía de seguros para saber como se produjo la muerte del viejo marinero e intentar así no pagarle ni un céntimo de los 50 millones de su seguro. Las dos protagonistas principales son Charo López, de una solvencia interpretativa más que demostrada y Goya Toledo, con un atractivo físico fuera de toda duda. Pues bien, ambas consiguen estar espléndidas en ambos apartados, surgiendo una Charo López atractiva en su madurez y una Goya Toledo con una fuerza en su personaje inusitada. Todo el reparto tiene la misma tónica: veteranía y juventud a dosis iguales, con nombres tan importantes como Héctor Alterio, Carlos Álvarez Novoa y Terele Pávez entre los primeros o Santi Millán entre los segundos. Con unas dosis de naturalidad en ese ambiente entre gente rural y la artificialidad que siempre contagian los abogados. Esos contrastes son de lo mejor de la película y en ellos se basa un guión que va cerrando todos los círculos abiertos que hay a lo largo de la historia, sin ser muy explícita, dejando que las cosas surjan su camino y dejándonos al final suponer que el final puede ser feliz, aunque de sobra sepamos que no basta con encaminar las cosas para que todo vaya bien. Torciéndonos sólo una vez en el camino, llegamos a un lugar diferente. A pesar de que la muerte está presente en toda la película, encarnada en el protagonista de la trama, la película destaca por su vitalidad y alegría. Un barrio donde “ni los taxis se atreven a entrar” y que sin embargo se nos representa visto por sus habitantes como un paraíso donde se puede ser feliz a pesar de lo que los demás digan, ya que no les afecta para nada la marcha del resto de la ciudad, del país o del mundo (y no hablo de periódicos). En general es una película sencilla pero de alto contenido si se analiza en profundidad, para verla de forma relajada y sin palomitas, en todo caso con una buena ración de chicharrones. Y pelillos a la mar. |
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| J.F.K. |
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