Jaime de Armiñán logró evitar la censura y mostrarnos
esta película sin corte
alguno, gracias a la poca sagacidad de los censores de la película que
se quedaban en la superficie y no eran capaces de ir más allá
( en
palabras del director).
En ella, Jose Luis Lopez Vazquez, da vida a una mujer de provincias
que sabe tocar el piano y es buena costurera. Su chacha ( Julieta Serrano
) huye de su lado por su caracter avinagrado, y un apuesto Manuel Ferrandis
recibe calabazas ante la propuesta de matrimonio que hace a la Señorita.
A los 43 años un doctor ( Borau, que colabora de guionista ) le dice
que es un hombre, y es a partir de ese momento cuando debe afrontar su
nueva situación. Para ello deja el pueblo y marcha a la ciudad, a Madrid.
Va a parar a una pensión, a manos de Lola Lagos y Chus Lampreave.
Tiene a Monica Randall como compañera habitación, la cual tiene
un bar
y le ofrece dinero y carne para despejar dudar.
Entonces Juan casualmente se encuentra con su chacha y ahora la aborda
desde su genero masculino, y entre ellos surge la chispa.
La mirada de Juan, al oir las palabras del Doctor confirmando lo que el
ya sabía pero no quería admitir es memorable. Dudó mucho
Vazquez a la
hora de hacer el papel, echandose para atrás varias veces hasta que al
final tuvo el coraje de hacerlo ( hay que tener en cuenta que eran los años
70 y un papel como este no era agradable de hacer), y nos dejó una
memorable interpretación en esta destacada película en la que
Julieta
Serrano, esa chacha cándida y buena, hace también una gran interpretación.