MATAR A UN RUISEÑOR (TO KILL A MOCKINGBIRD)
  DIRECTOR: Robert Mulligan Blanco y Negro
  INTÉRPRETES: Gregory Peck, Mary Badham, Robert Duvall, Brock Peters
 
GÉNERO:
Drama
1962


PUNTUACIÓN:
9
   


Partiendo de una obra de Harper Lee que ganó el premio Pulitzer y que es considerado como uno de los mejores libros de la historia, nace este film, ganador de 3 Oscars (de 8 nominaciones) y con Gregory Peck como protagonista, que fue uno de los ganadores (a la quinta ocasión en que era nominado, todas ellas en los años 40), triunfando sobre un cuarteto de impresionantes actores: Jack Lemmon (Días de vino y rosas), Burt Lancaster (El hombre de Alcatraz), Marcello Mastroianni (Divorcio a la italiana) y Peter O’Toole (Lawrence de Arabia).

El productor Alan Pakula leyó el libro por recomendación de un amigo. Lo comentó con su amigo el director Robert Mulligan y tras ver ambos la película que se escondía detrás de esas poéticas páginas decidieron comprar los derechos antes de que ganara el Pulitzer, lo que a buen seguro abarató su precio. Cuentan ambos que la escritora Harper Lee se pasó por el rodaje y echó por tierra todos los prejuicios que se tienen de los escritores cuyas obras son llevadas al cine, que suelen estar en desacuerdo con todo lo que se hace con su novela, pero ella estaba encantada. Llegó a hacerse buena amiga de Gregory Peck y le regaló un antiguo reloj que había pertenecido a su padre y que Peck llevaba cuando salió a recoger su Oscar de manos de Sofia Loren.

En los años de la gran depresión en una ciudad sureña de los Estados Unidos un hombre negro es acusado de violar a una mujer blanca. Pese a no existir pruebas el hombre es inculpado y nadie quiere defenderlo, excepto Atticus Finch, a quien la comunidad le dará la espalda por hacerlo mientras su familia se siente orgullosa de él.

Este es el resumen de la emotiva y sentimentaloide historia típica americana, de racismo contra buenas intenciones, inocentes contra culpables y tradición frente a progresismo. Es un alegato contra el racismo, la ignorancia y la situación de los negros en los Estados Unidos.

El actor de color que da vida al acusado es Brock Peters, al que los muy aficionados a Star Trek podrán reconocerlo como el Almirante Cartwright en alguna de las películas de la saga galáctica. También intervino en la otra gran saga galáctica, La Guerra de las Galaxias, poniendo la voz a Dark Vader, pero en la versión radiofónica. En los 60 y 70 fue un reconocido actor. Otro gran actor que debutó con este film es Robert Duvall, que aún tardaría unos años en afianzar su extraordinaria carrera. Sin embargo ninguno de los niños hizo carrera en el cine, ni siquiera la niña, Mary Badham, que hace un excelente papel por el que fue nominada al Oscar, pero que se retiró del mundo del cine a una granja. El discurso que da ante la prisión es excelente. Su hermano en la vida real es el director John Badham, que ha hecho películas como Juegos de guerra, Cortocircuito o Fiebre del sábado noche. El niño que hace de hermano, Phillip Alford tampoco hizo carrera en el cine y se dedicó a vender ropa en su ciudad natal. El otro niño, interpretado por John Megna sin embargo sí hizo varias apariciones en cine y televisión hasta su muerte en 1995 y su hermana Connie Stevens es una conocida actriz y cantante.

Los niños son los protagonistas de la primera parte de la película, centrándose la segunda en el juicio. De hecho es la niña la que cuenta la historia en off, pero no es algo relevante. Me gusta la subjetiva escena del final de la niña dentro del disfraz de jamón.

En realidad la película se divide en tres partes, todas muy buenas y diferentes. La primera cuenta las travesuras de los niños y ellos son alrededor de los que gira la acción. Es una parte alegre y divertida. La segunda es el juicio, que tiene más tensión y es más seria y delicada. En ella se ataca principalmente al racismo y se muestra lo difícil de ser negro allí. La tercera es una especie de alegoría de Frankestein, es la parte más conmovedora y extraña y tiene gran simbolismo.

Precisamente el juicio es de lo mejor de la película. La paleta víctima es muy representativa. Y ojo a la postura del fiscal mientras los demás hablan, que pone enfermo a cualquiera. Curioso el discurso de Aticus ante el jurado, cuyas reacciones no vemos, sólo le enfocan a él. También ahí se ve como los blancos están abajo y los negros arriba, separados.

La banda sonora corre a cargo del prolífico Elmer Bernstein en cuya filmografía hay títulos que van de El Hombre del Brazo de Oro o Los Siete Magníficos a La Edad de la Inocencia, incluso películas comerciales como Aterriza como Puedas o Los Cazafantasmas. La música creada para esta película es muy acorde al sentido poético de la misma.

 

J.F.K.
 


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