Típica película de terror
cuyo principal argumento es la sangre, el montaje acelerado de
las escenas más violentas y en confundir al espectador
para mantener su atención no sabiendo en realidad qué
es lo que pasa.
La historia nos presenta a un joven
estudiante de medicina con muchas ganas de progresar que ingresa
en una prestigiosa clínica psiquiátrica, último
escalón para conseguir licenciarse. Una vez allí
se dará cuenta de en la institución queda poco de
lo que un día fue, además de empezar a cosas extrañas
a su alrededor que le hacen plantearse su propia cordura.
No encuentro nada de original en la
película que se pueda destacar. Parece un subproducto de
género sin muchas pretensiones. A los actores no les doy
ni un aprobadillo y los efectos especiales no son nada espectaculares.
Algún que otro susto y escenas escabrosas que no tienen
mucha relación con la acción.
Es muy oscura, tanto en el argumento
como en la fotografía. Todo transcurre entre las cuatro
paredes de la institución mental y fue rodada en un escenario
real, correspondiente a un hotel de Bucarest, llamado Hotel Lebada.
Todo lo que ocurre es poco creíble,
por un lado los propios internos, que se presentan de forma exagerada
en todos los sentidos, los trabajadores, que no tienen ningún
atractivo y la historia que pretende presentarse entre cuento
de fantasmas por un lado y problema de salud mental por otro,
pero que no logra atraer el interés. Es irregular y el
ritmo es muy lento en tramos que hacen que decaigan los ánimos.