Los niños del coro

Recuerda a Cinema Paradiso o al Club de los Poetas Muertos. Un profesor de música llega a un centro dónde hay internados unos niños para ejercer las veces de vigilante. Gracias a su carácter extrovertido y bonachón logra hacerse con el favor de los muchachos a los que apacigua mediante la música. Tiene la brillante idea de hacer un coro con las voces allá presentes ( de ahí el título Los niños del coro). Las medidas a poner en práctica han de ser puestas en conocimiento de un director huraño, arisco y despreciable con la mano ligera que ve a los niños como demonios los cuales solo entienden los castigos físicos. Acción reacción se oye varías veces en la película a otro de los guardianes. Si los niños se portan mal, se contrarresta acudiendo a la violencia física. La película es divertida, graciosa en algunas escenas, bien interpretada, en especial por quien lleva el peso, Climent, así como el director que borda su papel de persona amargada y odiosa. Lo mejor y dada la temática de la cinta es la música, protagonista absoluta en torno a la cual surge y se cimienta la historia. Oír a los niños entonar esas preciosas canciones ponen los pelos en punta. Y no cae en el desgarro afectivo ni en los abusos sexuales que sufren los niños en estos lugares de mala muerte y que ya han quedado retratados en otras películas. Esta cinta destila esperanza en el mañana, en lograr cambiar las cosas a través de la música y opta a los Oscar 2005 como mejor película de habla no inglesa en representación de Francia.

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