Michael cuesta dirige esta cinta en dónde un pedófilo y un adolescente sin definir sexualmente se dan la mano. El adolescente ha perdido a su madre y vive en una lujosa case con su padre y la amante de esta, con la que al padre le gusta follar en posturas imposibles ataviado con un gorro de peón de obra. El padre es arquitecto y tiene dinero a mansalva pero hay un tema entre manos que puede salpicarle en cualquier momento. El joven y otros colegas se dedican en sus ratos de ocio a robar en casas del barrio y salir corriendo antes de que los trinque la pasma. Uno de los amigos del joven es chapero, y el adolescente se siente atraído por él. Un robo propicia que las existencias del pedófilo y el joven se entrelacen. El pedófilo, apodado Big Joe es un antiguo combatiente del ejercito, una fuerza viva del barrio, que siente debilidad por los jovencitos que conviven con él. Por su parte el joven despunta maneras como poeta y es amante de la pintura y saca la cabeza por encima de la superficialidad y atonía en la que están acomodados los jóvenes de su edad. Vive en Long Island por donde pasa la autopista y desde un puente elevadizo que la corta hace balance de las vidas que se ha llevado la autopista y plantea que la suya puede ser una más o no. Película sin grandes complicaciones argumentales, con unas buenas interpretaciones de los dos jóvenes protagonistas y de .....que está inmenso en su papel, sobre todo en las escenas en la casa de él, los dos mano a mano. Otra película de personas en decadencia, pasajeros sin billete a ninguna parte.