LAS HORAS (Stephen Daldry, 2002)


¿Han oído hablar de la famosa nariz de Nicole Kidman? ¿No? Pues vean esta película y luego me cuentan, ya que aquí se acuñó esta expresión. Se ha dicho que gracias a la nariz de látex que la Kidman se tuvo que poner en esta película para caracterizarse como la famosa escritora Virginia Wolf es la que le ha dado el oscar de la academia. Quizás sea exagerado porque la interpretación es excelente también, pero lo de la nariz llama la atención, parece mentira que con algo tan simple cambie tanto su apariencia. De no saberlo es fácil no reconocerla a las primeras de cambio. Para que luego digan que la cirugía estética es sólo un capricho. Aparte de la nariz destaca la tremenda delgadez de esta mujer, que con los vestidos que lleva parece una escoba en muchos momentos.

Dejando aparte este caso de narices, podemos disfrutar de un abanico de protagonistas de lujo, sobre todo las femeninas. Aparte de Nicole (irreconocible) Kidman están Julianne (inquietante) Moore, Meryl (pedazo de actriz) Streep, Toni (efímera) Collette, Claire (joven promesa) Danes, Miranda (comedida) Richardson. Entre los hombres Ed (enfermizo) Harris, Jeff (sorprendente) Daniels, John C. (calzonazos) Reilly.

Vemos discurrir en paralelo las vidas de tres mujeres que viven en tres épocas diferentes. Sus similitudes pese a lo diferente de sus estatus y sus situaciones y como se enfrentan a la vida. Una de ellas, la conocida novelista Virginia Wolf, que está creando una novela, “Mrs. Dalloway”, otra mujer de mediados del XX que lee la novela y la última, en la época actual que vive en primera persona algo similar a lo que trata el libro. El amor, la muerte, la familia, los sentimientos, las relaciones, la locura, son algunos de los temas que martirizan a las tres mujeres y de los que trata la película enfocándolos desde diferentes puntos de vista.

Las interpretaciones de las tres protagonistas son fabulosas, mujeres atormentadas que consiguen transmitir esos sentimientos. Destacar también a Ed Harris, un actor que nos tiene acostumbrados a personajes muy personales y marcados. En esta ocasión es un enfermo terminal de sida que realmente lo parece, demacrado y viviendo de su fama sus últimos momentos sin fuerzas para continuar en el mundo.

Para listar las cosas destacables de esta película podemos echar un ojo a la lista de nominaciones para los oscars que consiguió (de los que sólo se llevó uno de nueve, el de mejor actriz de Nicole Kidman) y podremos ver tres actores, guión, dirección, película, montaje, banda sonora y vestuario. Sé que los premios y sobre todo los oscars, no dicen nada de una película, pero en ésta todo eso es destacable, aunque lo mejor es como se conjugan para llevar adelante una historia original, llena de sentimientos y perfectamente dirigida, con mención especial también para la música que consigue realzar el dramatismo de las mejores escenas. Para mí quisiera un equipo como el de esta película y ya veríamos lo que hacía.

La parte interpretada por Kidman es un reflejo fiel de la vida de Virginia Woolf, una mujer atormentada por la idea de estar volviéndose loca y que acabó por suicidarse, como se nos muestra al principio de la película, tras dejar como legado unas cuantas buenas obras. En esto se basó Michael Cunningham para escribir la novela Las Horas (1998) y en un día de la vida de dos mujeres además de Virginia en un momento de sus vidas de desorientación y difícil vía de escape. Las tres mujeres parecen tener una buena vida, familia que las rodea y las quiere, pero por dentro llevan una carga que las supera y que día a día las van engullendo.

Muchas películas se basan en magníficos diálogos. Otras en silencios que dicen mucho más que las palabras. En “Las horas” se conjugan ambas cosas de forma primorosa y tras una conversación esclarecedora podemos enfrentarnos a una mirada que vale más que mil palabras.

Otro de los mayores aciertos de la película es que consigue recrear la vida interior de las tres mujeres mostrando un solo día de sus vidas, e hilando una fina unión entre ellas, muy efímera pero tremendamente importante (por ejemplo la escena en que Kidman escribe una frase de su novela que Moore lee y Streep pronuncia). Han de enfrentarse a problemas similares y cada cual lo hace de manera diferente, al igual que diferentes son los desenlaces. Puede ser una película triste y sentimental, pero sin duda refleja un realismo cotidiano que la hace creíble y en la época del cine de los efectos especiales y los movimientos vertiginosos de cámara, es algo que se agradece.


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