Cuando un libro alcanza una buena
dosis de fama, como es el caso que nos ocupa, suele haber algún
avispado productor que compra los derechos. Luego la película
tarda más o menos en hacerse, a pesar de que pueda parecer
difícil. Un buen ejemplo son los próximos rodajes
de La Guía
del Autoestopista Galáctico, absurda y disparatada
comedia estelar de Douglas Adams, o El Perfume, de
Patrick Sunsik.
Las Cenizas de Ángela
llegó a ganar incluso un Pulitzer y además su dramática
historia era la vida real de un joven americano-irlandés
es de esas que resulta muy efectiva al ser llevada a la gran pantalla.
La dificultad en este caso era el amplio recorrido en años
de la novela, que suponía ver crecer ante nuestros ojos
al joven protagonista, algo normal en el papel impreso pero complicado
en una película.
Aún así esta se hizo
rauda y veloz, con la participación del propio Frank
McCourt, protagonista y escritor de la novela. El problema
del protagonista se solucionó de la única forma
posible, con 3 chicos distintos interpretando las diferentes edades
del personaje y la ambientación se consiguió creando
unos enormes decorados que simulaban a la perfección la
miseria de los barrios de Limerick donde se desarrolla la historia.
Para los que no hayan leído
el libro, trata de la historia del joven Frank,
que hace el viaje inverso a todos los emigrantes de la época
y vuelve a la Irlanda de la que procede su madre desde Nueva York.
Vive en la más absoluta de las miserias, con la idea en
la cabeza de hacer algún día de nuevo el viaje de
regreso. Su vida transcurre entre penurias y la lucha por la supervivencia,
con un padre alcohólico, un país en la ruina y un
ambiente hostil a su alrededor en todos los ámbitos de
su vida.
Para los papeles de progenitores del
pequeño Frank dos grandes actores: Robert
Carlyle, conocido por Full Monty y la polifacética
Emily Watson. Dirigiendo esta adaptación
el experimentado Alan Parker, que sabe reflejar
la dureza del libro y consigue coger no sólo las partes
más importantes del libro, sino también las más
representativas de una vida, que es al fin y al cabo lo que se
nos cuenta en esta historia.
Lo
es.