Que nadie se lleve a engaño:
estamos ante una película comercial, que nadie intente
acusarla de ser vana, superficial o con poca calidad interpretativa.
Sus dos protagonistas, Ewan
McGregor y Scarlett Johansson tienen sendas carreras
jalonadas de grandes interpretaciones, pero también de
películas como esta, que sólo destacan por el dinero
invertido en explosiones, efectos especiales, etc. Y por supuesto
el director, Michael Bay, es uno de los grandes
especialistas del género: dale pasta y te generará
pasta. Así es Hollywood. También le delata su pasado
en la publicidad y los videos musicales.
Es curioso lo que pasa con esta película
y con otras muchas. Me refiero a los trailers. Deberían
poner el título, La Isla, y justo después,
antes de emitirlo, unas letras grandes que anunciaran: SPOILER,
porque destripan gran parte del argumento. Por si acaso yo voy
a otro para que no se queje el personal que no haya visto el trailer.
SPOILER
Es una vergüenza que te destripen en
el trailer que lo de la isla en una tapadera, cuando esto no se
sabe hasta que lleva un buen rato. Y la escena de Ewan
McGregor apuntándose a sí mismo ya sé
que les ha costado un montón de dólares y que les
ha quedado muy bien, pero te da una gran pista de por donde va
a ir la acción. De hecho te fastidia todo el final.
FIN DE SPOILER
Por lo tanto yo voy a pasar de contar
el argumento, porque cuanto menos se sepa, mejor.
Que vaya por delante que la película
tiene unas escenas de acción estupendas, de esas que te
mantienen pegado a la butaca y hay momentos en que engancha realmente,
pero lo malo es que entre una y otra hay cosas que dan una dentera
horrorosa. Me refiero sobre todo a la publicidad encubierta, por
llamarlo de alguna manera, que hay en las diferentes escenas.
Desde marcas de coches o relojes que nos muestran en primeros,
primerísimos planos, hasta unas cabinas telefónicas
modernas implementadas por msn y que llaman directorios, pasando
por algo tan paradójico como Scarlett Johansson
viéndose, mejor dicho, deleitándose con el anuncio
que ella misma grabó hace no muchos meses para Calvin
Klein. ¡¡Ella viendo el mismo anuncio que
vemos nosotros en la tele al llegar a casa!! ¡¡Nos
están echando anuncios en mitad de la película!!
Es algo inaudito.
Menos mal que nos podemos quedar con
esa super persecución por la autopista tipo Matrix,
pero mejor, con la estupenda ambientación de la colonia
en la que viven los protagonistas y con unos efectos especiales
de esos que casi no se notan. Hay momentos en los que no se distinguen
las imágenes reales y las conseguidas en la postproducción.
De hecho hay películas que ruedan más escenas ante
pantallas verdes que en escenarios naturales.
También es curioso los parecidos
de algunas escenas de La Isla con otras de Trainspotting,
ambas protagonizadas por Mcgregor. Concretamente
en las que el actor sale corrriendo (la inicial en Trainspotting)
y aquella de “el servicio más sucio”
que aquí casi se repite, aunque sin suciedad.
Dura más o menos dos horas
y cuarto y el minuto de metraje ha venido a salir a un millón
de dólares. Y eso que les prestaron el Cadillac,
de 7 millones y el barco, que cuesta 25 millones.