La adaptación al cine de una
de las novelas más absurdas que quien esto escribe ha leído,
no ha llegado al nivel que se podía esperar.
Efectivamente la novela era completamente
absurda: situaciones, personajes y hechos se sucedían de
la forma más caótica y extraña a lo largo
que las páginas del libro, pero la historia era tremendamente
amena y divertida, además en el capítulo final todo
adquiría una especie de sentido que te hacia volver a rememorar
lo ocurrido para darte cuenta que las cosas no eran el sinsentido
que parecía en un principio.
El escritor, Douglas Adams,
se ha encargado de escribir también el guión, además
de aparecer en los créditos (postumamente, pues falleció
en 2002) como productor, es por eso que se puede esperar una traslación
bastante fiel. Es así en parte. Se mantienen los personajes
principales y la historia, con los necesarios cortes para hacerlo
posible, pero esos cortes dejan el hilo argumental bastante quebrado
y no se entiende nada a lo largo de la película, para acabar
de forma abrupta y como dejando el camino lanzado a la segunda
parte, como una entrega por capítulos.
Hay que recordar que esta novela es
la primera parte de una trilogía que se completa con “El
restaurante del fin del mundo” y se cierra con
“La
vida, el Universo y todo lo demás”, frase
que aparece en varias ocasiones en esta primera película
y que ni siquiera se han molestado en doblar de la misma forma
en que está traducido en los libros.
La historia está protagonizada
por Arthur Dent, a quien su amigo Ford
Perfect salva de morir con el resto de la humanidad cuando
La Tierra es demolida para construir una autopista galáctica.
Ahí comenzarán sus aventuras, viajando por el espacio,
donde le ocurrirán cosas tan improbables como encontrarse
con algún conocido y otra serie de extrañas situaciones.
Los extraños personajes son
de lo mejor, en cuanto a sus características, aunque no
llegan a tener el atractivo necesario (quizás Marvin,
el robot depresivo), la voz en off está bien porque
es innecesaria para la acción, la historia es muy liosa
y enrevesada y el aspecto visual quizás sea lo único
a lo que no se le pueden poner pegas, porque es muy correcta para
una aventura espacial.
Parece que lo han dejado todo preparado
para que se llegue a completar la trilogía, aunque esto
dependerá seguramente del éxito de esta primera,
por lo que la cosa estará en el aire. Las otras dos novelas
no tienen la gracia de esta, pero quizás llevadas a la
gran pantalla puedan tener también su gracia.