Empezando por los referentes, La
Guerra de los Mundos está basada en una novela
escrita hace más de un siglo, en 1898, por H. G.
Wells, lo que obviamente fue un adelanto para su época,
proveniente de un autor también adelantado en esto de la
fantasía y la ciencia ficción (otras de sus obras:
La máquina del tiempo (1895), La isla del
Doctor Moreau (1896) o El hombre invisible (1897))
que el cine ha aprovechado con creces.
Precisamente de La
Guerra de los Mundos ya se hizo otra versión
en los años 50 que tuvo bastante éxito y es
también claro referente para esta. Contaba con todos los
adelantos técnicos de la época en cuestión
de efectos especiales y desde luego que debía resultar
sorprendente por entonces, pues incluso se llevó el Oscar
en ese apartado. Viéndola con la perspectiva que dan 5
décadas resultan un tanto penosos, pero es algo lógico
pues es uno de los apartados que más han evolucionado.
Tanto esta nueva como la versión
de los ’50 han de beber también obligatoriamente
de los ríos que desató otra interpretación
gloriosa de la obra
de Wells. Y fue precisamente otro Wells,
Orson, en 1938 y en esta ocasión usando otro medio
de expresión, mucho más importante por aquella época
donde no había ni televisión como ahora y los medios
de comunicación no tenían la inmediatez actual.
Aprovechando esa circunstancia Orson Wells radió
la novela en forma de boletines informativos y cuentan las crónicas
de la época que cundió el pánico entre la
población y realmente creyeron que se les venía
encima un ataque de alienígenas, o marcianos, como se les
llamaba por entonces, ya que tanto en la película, como
en el libro y también en la adaptación radiofónica
estos seres procedían de Marte.
Quizás hoy nos parezca descabellado
pensar algo así, pero no lo es tal. Hay que pensar que
la carrera espacial no se desarrolló hasta muchos años
después de cualquiera de las 3 obras. El conocimiento que
se tenía de los planetas era muy inferior al que tenemos
hoy. Marte siempre fue objeto de la imaginación popular
y sus famosos canales y los rostros de la superficie han seguido
siendo un misterio desvelado hace tan solo unos pocos años.
No sólo en la obra de Wells estuvo Marte
presente. Otros autores también lo usaron, aunque de los
más sorprendentes fue Jonathan Swift en
“Los Viajes de Gulliver” donde los astrónomos
de Laputa, uno de los países que visita el protagonista
dan un detallado informe de los 2 satélites del planeta,
sus órbitas y movimientos, todo ellos muy preciso ¡un
siglo y medio antes de que Hall los descubriera!
Pero nos vamos por las ramas, así
que centrémonos en la película de Spielberg,
un genio en este tipo de producciones. Sabe como hacerlas y como
mantener el interés, aunque para ello se tome algunas licencias
y realice algunos cambios respecto al original. Por ejemplo, Marte
ya no se pronuncia para nada. La llegada de los extraterrestres
y sus naves es algo diferente y sus intenciones también
difieren en parte.
Por supuesto los efectos especiales
son una de las partes más importantes de la película.
La destrucción a la que someten la ciudad los extraterrestres,
en plan terremoto es impresionante. No lo son tanto los extraterrestres,
que no es la primera vez que aparecen en la filmografía
de Spielberg (E.T., Encuentros en la Tercera
Fase…) pero por primera vez son hostiles y pretenden
exterminar a la población.
Precisamente esa es una palabra importante
en la filmografía y en la propia vida de Spielberg:
exterminio. Tratándose de este director hay que
ver una influencia en el exterminio de los judíos por parte
de los nazis, el mismo papel que aquí interpretan los extraterrestres.
Su superioridad la usan para abatir sin piedad a los más
débiles. Una clara demostración de esta influencia
es como usan los extraterrestres a los humanos, algo que no ocurría
en la novela original pero que tiene un cierto paralelismo con
parte de las atrocidades que cometieron los nazis con los judíos.
Otro apartado fuerte son las interpretaciones:
Tom Cruise es actualmente el actor más
cotizado y no por casualidad. Su carisma es impresionante. Con
su sola presencia puede levantar cualquier historia y aquí
lo hace una vez más. Aunque en su carrera (todavía)
no se ha llevado el premio gordo para los americanos, el Oscar,
sí ha ayudado a otros actores a ganarlo (compañeros
de reparto galardonados tan ilustres como Paul Newman
o Dustin Hoffman lo han ganado a su lado), a pesar de
haber sido nominado.
Si alguien puede eclipsar en pantalla
a Tom Cruise en esta superproducción,
esa es una pequeña actriz, de enmarañada cabellera
rubia, mirada intensa y expresividad desbordada: es la joven Dakota
Fanning, que a pesar de su corta edad tiene ya un currículum
de los que impresionan y lleva una fulgurante carrera que la ha
convertido en la actriz infantil de moda, y no tipo Maculay
Culkin, ya que ha realizado interpretaciones complicadas
al lado de actores consagrados. Claro que viéndola hablar
en entrevistas da la impresión de ser una persona mayor
en el cuerpo de una niña. En fin, estamos hartos de ver
niños prodigio de este tipo que parece que se van a comer
el mundo y de la noche a la mañana desaparecen y nadie
sabe más de ellos. No sé si por esta película
llegará a conseguir algún “premio gordo”
pero tiene toda la pinta de conseguirlo de aquí a no mucho
tiempo, en cuanto crezca un poco y le den papeles algo más
maduros.
Entre el resto del reparto está
Tim Robbins, siempre cumplidor ya haga papeles
cómicos (Alta Fidelidad,
Austin Powers
2) o dramáticos (Mystic
River, Cadena Perpetua) y
que aquí es un tipo algo chalado pero sin malas intenciones,
excepto para con los extraterrestres, que mantiene una efímera
relación con el protagonista que acaba de forma tan abrupta
como comienza. Lo hace muy bien. La exmujer de Cruise
es interpretada por Miranda Otto (otra de las
marcadas por El Señor de
los Anillos), la parte responsable del matrimonio que se ha
destruido y que por su parte ha rehecho su vida y tiene todo lo
que puede desear.
Otro de los hechos que han influido
en el director a la hora de realizar esta película, que
él mismo se ha encargado de remarcar, son los atentados
contra las torres gemelas del 11 de Septiembre en Nueva York.
La historia trata de una amenaza que en aquel momento los norteamericanos
sintieron por primera vez: la sensación de sentirse refugiados
en su propio país. La superpotencia mundial que siempre
ha hecho las guerras lo más lejos posible de su territorio
(¿no es por eso por lo que Cuba sigue estando ahí?)
se encuentra de repente que el escenario de los ataques es su
propio país y que la libertad y los derechos de los que
siempre han disfrutado sus ciudadanos de forma ejemplar se ven
de un día para otro volatilizados. En fin, esperemos que
algunos vean también ese paralelismos USA/Extraterrestres
Americanos/Iraquíes, por ejemplo.
Hay escenas que son realmente espectaculares
y dignas de un genio como Spielberg, no en vano
es llamado el Rey Midas de Hollywood. Me quedo con el
dramatismo del momento en que la niña sale del coche y
llega hasta la orilla del río, o los centenares de piezas
de ropa volando por los aires y cayendo al suelo (la ropa: otro
paralelismo con el holocausto judío, con los montones de
ropas y posesiones de los desaparecidos).