Michel
Moore se ha convertido en algo así como el adalid
de la lucha contra George Bush. Famoso ya como
documentalista y crítico contra los conservadores en los
Estados Unidos, su fama alcanzó nivel mundial al ganar el
Oscar en 2003 (donde se premian las películas producidas
en 2002, vaya lío) al Mejor Documental por Bowling for
Columbine y soltar un corto pero hiriente discurso al subir
a recogerlo que sufrió los abucheos de los congregados, que
ya se lo esperaban. Curiosamente al año siguiente este Fahrenheit
9/11 fue ninguneado por la academia americana, pero las críticas
a Bush similares a las de Moore el año anterior
fueron aplaudidas. ¿Serán las formas?
La historia parte del año 2000 y hurga en la vida de Bush,
desde sus negocios petrolíferos a su ascenso a presidente.
Por el camino nos habla de las relaciones de su familia con Bin
Laden antes del atentado del 11 de Septiembre
de 2001 e incluso se nos muestra la patética reacción
del presidente al enterarse de que están siendo atacados.
Por si acaso alguien anda perdido el 9/11 del
título se refiere a la fecha del 11 de septiembre.
Se nos pone a Bush de tonto e incompetente y
se habla del pucherazo de sus primeras elecciones, de sus fallos
en el gobierno, de sus decisiones erróneas,…
Moore es a Bush lo que
Bush es a Moore, osea, lo que uno se
pasa por un lado, el otro se pasa por el contrario. Moore
no da la impresión de ser más que un exaltado que
defiende su causa de una manera tan exagerada que hace que las
cosas que dice parezcan igual de exageradas. Parece que la información
que ofrece en sus documentales está sesgada y sólo
enseña lo que le conviene. En fin, que cada cual lucha
por su causa con las armas que tiene, mostrando lo que le interesa
y ocultando el resto.
A pesar del agujero en los Oscars (al que los productores lo
presentaron como mejor película, no mejor documental y
Moore aspiraba a ser nominado como director),
los premios cosechados a nivel mundial son numerosos y tiene su
punto culminante en la Palma de Oro de Cannes, donde
tuvo un éxito rotundo. Es el segundo documental que consigue
este galardón (El anterior lo consiguió Cousteau
y su mundo submarino) y el primer documental en ponerse número
uno en las taquillas estadounidenses.
Lo que el Sr. Moore nos viene a decir al final
es que los atentados, en parte financiados por los propios estadounidenses,
ha servido al propio país para ganar más dinero
por un lado, para tener una excusa para atacar ciertos países
como Irak y para tener atemorizado a todo el pueblo, porque un
pueblo temeroso es más fácil de controlar y soporta
mejor que ciertos derechos le sean negados.