La directora Jane Champion se adentra ahora en el género
policiaco para contarnos la historia de Franny, maestra de literatura, que es
requerida por el inspector Malloy para dar detalles sobre el asesinato de una
chica que Frannie vio poco antes de que la chica fuese degollada. El inspector
que lleva el caso interpretado por Mark Ruffalo ( visto en Mi vida sin mi),
flirtea con la maestra que le sigue el juego. Frannie vive con su hermanastra
( Jennifer Jason Leigh, la cual necesita sentir una polla dentro de sí
mismo para estar en paz) en un destartalado piso de la ciudad de New York. La
maestra lleva tiempo sin catar un hombre y siguiendo los consejos de su hermana
que ejerce de prostituta, decide dejarse llevar por sus instintos y enrollárse
con el poli, con el que se da unos cuantos revolcones. Un adjetivo para definir
la película sería, explicito, tanto en las relaciones
sexuales ( con mamada incluida), cunnilunguis ( esto no se ve pero se da a entender),
como en los crímenes que se cometen, que rozan el género gore,
y se asemejan a los crímenes de la película Seven ( también
en cuanto a fotografía, entre sucia, tenebrosa y lúgubre). Los
cuerpos de las víctimas aparecen degollados, y la directora no se corta
un pelo en sacar un brazo entero de una lavadora, o una cabeza en una bolsa,
tal vez buscando así una mayor verosimilitud o crudeza a la historia
que se cuenta. Una serie de pistas hace que Frannie vea al inspector como sospechoso,
pero aparecen otros hombres, como el exnovio paranoico de Franny, que da vida
Kevin Bacon, o el amigo cantautor-policía del Inspector que dan suspense
hasta el final a la historia.
En estos momentos de ultrapuritanismo que atraviesa la sociedad Americana (
al pezón de la Jakcson me remito), ver escenas de sexo como las de esta
película, como la masturbación de Ryan, con el inspector al otro
lado del teléfono en plan línea erótica, o la cabalgada
de Frannie sobre el maromo esposado, son un bálsamo, pero no hacen que
la película sea mejor. Una sensación de tristeza, negatividad
y soledad es la que deja esta película, que está bien interpretada
por Ryan ( que rompe radicalmente con los papeles ñoños y anodinos
que venía haciendo, ejemplo, Tienes un E-mail ) y Ruffalo, que tiene
una mirada que dará que hablar. La fotografía de Dion Beebe está
lograda, tanto en los interiores ( ambientación de los pisos, comisaría,
club de alterne), como las escenas al aire libre, transmitiendo perfectamente
la sensación de decaimiento y abatimiento de los personajes.
Champion sugire un aire poético mediante las frases que la profesora
lee ensimismada en el metro. Parece, que el mundo de las palabras y su significado
fuesen un mundo alternativo, mundo en el que vive la profesora hasta conocer
a Malloy y dar rienda suelta a sus apetitos carnales reprimidos hasta la fecha.