EL REINO DE LOS CIELOS (KINGDOM OF HEAVEN)
  DIRECTOR: Ridley Scott GUIÓN: William Monahan
 
INTÉRPRETES:
Orlando Bloom (Balian de Ibelin), Eva Green (Sibylla), Liam Neeson (Godofredo de Ibelin), Jeremy Irons (Tiberias), Brendan Gleeson (Reynaldo de Chatillon), Marton Csokas (Guy de Lusignan), David Thewlis (Hospitalario), Edward Norton (Balduino IV), Ghassan Massoud (Saladino)
 
GÉNERO:
Aventuras épico / históricas
USA - Reino Unido - España - Alemania 2005

PUNTUACIÓN: puntuacion no puntuacion no puntuacion no puntuacion no puntuacion
 

Rememorando tiempos pasados, que no sé si mejores, una gran producción Hollywoodiense (de los mayores presupuestos de la historia) es rodada de nuevo en España, concretamente en localizaciones de Huesca, Segovia, Ávila, Córdoba y Sevilla, entre otras localizaciones, con parte también en otros países como Marruecos o Palestina.

Lo que se nos cuenta es la épica historia de un joven herrero que tras la muerte de su familia y por una carambola del destino se marcha a Tierra Santa, donde tomara parte en las cruzadas de los cristianos por acabar con los infieles musulmanes. Rivalidades, amor, odio, luchas por el poder y por las tierras, en fin, un poco lo que se ve siempre en este tipo de películas. Inevitables las comparaciones con Troya, Alejandro Magno o Gladiator, también del mismo director, Ridley Scott, un especialista en el género, aunque si echamos un ojo a su filmografía encontramos películas tan diferentes como Blade Runner, Thelma & Louise o Alien.

Esta vez no le ha salido tan bien la cosa, porque la historia no tiene ni el interés ni la calidad que tenía Gladiator y además deja un tanto que desear en cuanto a la acción. Hay muchos tramos de la película que son prescindibles y no aportan nada a la historia y otros que parecen un tanto acelerados y confusos.

Que algo como las cruzadas hoy en día nos parezca una brutalidad es obvio, pero en el contexto histórico en que se dieron, allá por finales del siglo XII en el tramo que nos relatan, las atrocidades que vemos cometerse por nobles tiranos que ejercían el derecho de pernada o mataban al primero que se le ponía por delante sin ningún escrúpulo era algo a la orden del día.

En ese sentido el personaje encarnado por el excelente actor Brendan Gleeson es un claro ejemplo, un loco con poder al que le trae sin cuidado matar a ocho que a ochenta. Su compinche Guy de Lusignan, interpretado por Marton Csokas es otro pájaro que se hace despreciable a nuestros ojos. Mientras tanto el protagonista Orlando Bloom parece un poco apamplado durante toda la película y la chica (única) de la peli, la francesa Eva Green se salva por el extraño atractivo que posee, que le augura una gran carrera a pesar de ser sólo su tercera película (No perdérsela en Soñadores, de Bertolucci).

También hay algunos pesos pesados en el reparto, como Jeremy Irons, que es el único que le pone algo de empeño al personaje y su caracterización es de lo mejor, Liam Neeson, el padre y mentor del protagonista, en un papel muy secundario o Ghassan Massoud, nombre al que a muchos no les dirá nada, pero que es un importante director y actor sirio.

Premio para el que logre reconocer a un no acreditado Edward Norton, cuya participación es tras una máscara de plata que hace que en ningún momento lleguemos a verle el rostro (su rostro). Si además lo vemos en versión doblada (algo inevitable en la gran mayoría de cines de España), pues la interpretación como que se nos queda corta, así que mejor que no esté acreditado.

La película parece quedarse muy por debajo de las expectativas que había suscitado. Le falta ritmo, acción e interés. Incluso las escenas del asedio de Jerusalén, que parecen las más espectaculares, no duran mucho y son bastante menos impactantes que las de las películas de su nivel. Por ejemplo cualquiera de las batallas de El Señor de los Anillos, sin ir más lejos, le da mil vueltas, al igual que el personaje de Légolas que hacía en esa Orlando Bloom tiene mucho más carisma que el soso Balian que interpreta aquí.

Parece ser que los hechos son en su mayor parte históricos, pero aunque así sean no se hace creíble ya que no deja de ser un cuento entre buenos y malos en la que ganan… ¿Quiénes, lo buenos o los malos? Es tan difícil discernir quien de los dos es el que gana como asignar los bandos. De todas formas las Cruzadas y la Guerra Santa en nombre de Dios fue otra de las atrocidades patrocinadas por la iglesia, que siempre ha vivido fuera de su época e incluso hoy en día vive con muchos años de retraso respecto a la sociedad que la rodea. Y que me perdonen los creyentes, sea cual sea la fe que practiquen.

Y termino con la misma frase que cierra la película: “Casi mil años después, la paz sigue siendo imposible de conseguir en Tierra Santa


J.F.K.

ENLACES:

http://www.kingdomofheavenmovie.com


Volver a CRÍTICAS
Volver a CINE
Volver a PAGAELPATO