Empiezo a echar de menos al Robert de Niro de
las grandes interpretaciones (el padrino, taxi driver, la
misión). Desde que juguetea con la comedia (una
terapia peligrosa, los padres de ella), y películas
de suspense (el enviado) y ésta que nos ocupa,
ha dejado de brillar como el maestro de la interpretación
que ha sido y que estoy seguro puede volver a ser a nada que se
afane en el algún proyecto sustancioso.
En este caso de la mano de la niña de moda, Dakota
Fanning, la cual asusta sólo con mirarla a la
cara, y que de paso da un recital interpretativo superando con
creces, a De niro, Franke Jamsen y....
La cinta nos cuenta como tras el suicidio de su mujer, el marido
viudo y con una niña solitaria y retraída se trasladan
al campo a una pequeña y tranquila ciudad alejada del bullicio
de Nueva York.
Nada es lo que parece, y la intriga está bien dosificada,
aunque el ritmo se precipite al final, y la primera hora de película
resulte lenta. Que De Niro sea psicólogo
es la baza con la juega el guionista para dar mayor solvencia
a la cinta. No pasará á la historia cómo
un peliculón de suspense, ya que a estas alturas todo está
inventado y al ver una película de estas características
nos suena a repetición, poblada la cartelera, de señales,
maldiciones, etc. Además, ¿trasladarse a una tétrica
y gigantesca casa a las afueras junto a un bosque, es la mejor
manera de superar una situación familiar desfavorable?.
No. pero las casas perdidas y siniestras forman ya parte de este
género como los falazos de Rocco en el porno.