CRÍTICA Y OPINIÓN DE PELÍCULAS CLÁSICAS

Las películas comentadas aquí puede que a algunos no les parezcan clásicas, pero ¿a partir de qué fecha pueden considerarse clásica una película? Es algo que no puede responder. Se puede tomar una fecha o se puede tomar como referencia ese estilo que tenía el cine en los primeros años. Para otros lo serán las películas mudas y en blanco y negro. Yo tomaré como clásicas las que son más viejas que yo, las que no hubiera podido ver en la gran pantalla aunque quisiera y que he tenido que ver en la TV (¡horror!), en video, DVD o en reposiciones. Por tanto todo lo de los 70's y para atrás.

Tal vez no sean todas las que están ni estén todas las que son, pero las clasificaciones en el cine son de lo peor que hay. La risa que me da cada cuando veo lo que ponen diversos críticos en ese apartado llamado género. Muchas veces te despista más que ayuda. De hecho cuanto más inclasificable sea la película más buena suele ser, o cuando menos más original. Te encuentras con cosas como comedia-dramática-romántica, thriller-erótico-policíaco,...


2001, UNA ODISEA DEL ESPACIO (Stanley Kubrick, 1968)

La ultima vez que la vi comente con un amigo: "Esta película te da ganas de dirigir cine, no de ver mas cine". Después comprobé que algo parecido pensaban algunos directores, como Amenábar, que además llevo esta idea a la práctica.

Y es que puedo comprender que la lentitud (a veces exasperante) de algunas escenas pueden sacar de quicio a mas de uno, pero están hechas con una pulcritud y una maestría inigualables. Hay que fijarse en la fecha: 1968. El hombre no había pisado aun la luna, ni siquiera, pero Kubrick se adelantó y no sólo eso sino que puso un punto y aparte dentro del genero de la ciencia-ficción.

En cuanto al argumento, un tanto enrevesado, esta lleno de simbologías y diferentes interpretaciones, como quería el propio autor, para hacer pensar al espectador y no dárselo todo hecho. La escribió al alimón con Arthur C. Clarke mientras este escribía a la vez la novela, basados ambos en un relato corto del escritor.

La complicada trama y las pocas explicaciones fue motivo de disputa entre ambos, pero al final del genial director se salió con la suya y Clarke tuvo que tragar, como todos los que han trabajado con él, no sin dejar de manifiesto su indignación. El resultado fue una película soberbia, con escenas para recordar, como el mono que tira el hueso y esta imagen enlaza con la una nave flotando en el espacio miles de años después, pero reducido en el cine en unos pocos fotogramas.

En 1968 yo no había nacido, ni Microsoft, pero ¿seria descabellado pensar en un superordenador dirigiendo una nave? Ni siquiera hoy en día los ordenadores han llegado a ser tan inteligentes como el HAL9000 que nos pone los pelos de punta al verlo actuar y hablar con esa serenidad mientras la cámara enfoca su "ojo" que todo lo ve, inerte pero tan vivo a la vez. Se parece al "Gran Hermano" de la novela de George Orwell.

Por último he de confesarme ferviente e incondicional admirador de Stanley Kubrick, que es según mi opinión el mas grande de los directores que ha habido y cuya filmografía, de solo un puñado de películas, incluye unas cuantas obras maestras.

Que vaya por delante que no me gusta explicar el significado de una película, ni de una obra de arte en general, ni siquiera de un chiste. El que las crea lo que hace para que la gente lo interprete, porque si hubieran querido explicarlo de otra forma, lo hubieran hecho. El caso es que ahí va un enlace interesante hacia 2001: La Odisea del Espacio Explicada. Es una presentación en flash que está bien y explica algunas cosillas de la peli.

SUBIR

ATRACO PERFECTO (Stanley Kubrick, 1956)

En el mundo del cine decir Kubrick es decir mucho.

Tristemente tenemos ya que hablar de él en pasado, pero sus obras perdurarán, por fortuna, aún por muchos años, ya que ha sido el creador de algunas de las mejores obras de la centenaria historia del cine.

El título de esta película, Atraco Perfecto, refleja una de las principales características que definen su corta pero brillante filmografía: la perfección.

Nos encontramos ante una de las primeras películas que rodó Stanley Kubrick, pero ya posee las características que después serian comunes al resto de su obra. Ya en el título vemos uno de estos rasgos: la perfección, porque este autor controlaba todo técnicamente y desde los encuadres o la luz a la proyección final de la película pasaba por sus manos y necesitaba su aprobación.

Atraco perfecto también está basada en una novela, en este caso de Lionel White.

La historia que nos cuenta en esta ocasión es la de un grupo de hombres fracasados que creen estar planeando el golpe de su vida. Cada cual tiene su carácter y sus motivaciones, lo que crea un mosaico muy variopinto que da más lucidez a la trama. El golpe en cuestión es el atraco a la oficina de apuestas de un hipódromo. Cada cual tiene su cometido, pero como suele pasar, las cosas no salen tal y como ellos planean.

Rodada con extrema pulcritud, con el personal estilo de Stanley Kubrick, esta película hará las delicias de los amantes de ese cine negro clásico del que ya no se hace. Los personajes están trazados con la misma mano magistral del director y los actores que los encarnan están estupendos. Entre ellos cabe destacar al protagonista, un hombre frío recién salido de la cárcel y que desea dar el golpe que lo retire para no volver allí. Está encarnado por Sterling Hayden, que posteriormente repetiría con el director en ¿Teléfono Rojo? Volamos hacia Moscú.

El tratamiento del tiempo, con la historia contada desde los puntos de vista de los diferentes personajes que están muy cerca pero haciendo diferentes cosas, está también muy logrado y fue algo excepcional para la época, recordemos 1955.

SUBIR

CASABLANCA (Michael Curtiz, 1942)

Todo lo que pueda decirse de Casablanca es poco, además la mayoría estará ya dicho, pues se trata de una de las mejores películas de la ya centenaria historia del cine.

Posiblemente no habrá una lista de las mejores películas de la historia en la que no esté entre las tres primeras. Para corroborarlo ese año se llevó tres oscars: (aunque eso no demuestre nada) mejor película, dirección y guión, aparte de haber estado nominada en otras cinco categorías.

¿Por donde empezar para hablar de esta película? Empezaremos por la historia:
Europa ha entrado en guerra. Mucha gente intenta huir hacia América. Para ello tienen que llegar a Casablanca, en el Marruecos francés y desde allí conseguir un salvoconducto para Lisboa a base de influencias, dinero o suerte.

En Casablanca el lugar más concurrido es el "Rick's Cafe Americain". Todo el mundo va a Rick's. El propio Rick es un americano que sólo lucha por si mismo, pero la llagada de un líder de la resistencia con su esposa le hará recordar su pasado en su París, un amor perdido y tendrá que plantearse ayudar a una causa justa o seguir pensado en sí mismo.

Casablanca tiene todos los ingredientes que debe tener una obra maestra: unas interpretaciones magistrales de unos personajes muy bien creados, una historia de amor latente que no acaba de definirse, un guión redondo, con diálogos que han quedado para la posteridad y una historia realista y a la vez atrayente.

Entre los muchos mitos que ha alimentado esta película está Humphrey Bogart, interpretando a Rick, un tipo duro que pese a verse una y otra vez condenado a la derrota sigue enfrentándose al destino. La chica es Ingrid Bergman, una belleza y una fuerza en pantalla que no muchas actrices han conseguido.

SUBIR


CIUDADANO KANE (Orson Wells, 1941)

En el año 1998, centenario de la invención del cine, la academia americana de las artes y las ciencias cinematográficas eligió como mejor película de la historia “Ciudadano Kane”. Curiosamente en 1941 había sido nominada a sus premios en nueve categorías, pero sólo ganó uno de ellos, al mejor guión original para Herman J. Mankievicz y Orson Wells. Otro claro ejemplo de que en los premios (los Oscars sobre todo) no sólo interviene la faceta artística, otras políticas, personales y de diferente índole tienen gran importancia a la hora de premiar películas. De todas formas, para compensar este único Oscar que ganó Orson Wells, en 1970 le dieron otro honorífico, algo que ya ha sucedido en otras ocasiones.

Centrándonos en la película, trata de la vida un magnate de los negocios llamado Charles Foster Kane. En la primera escena le vemos morir y pronunciar una última palabra: “Rosebud”. La primera parte de unos diez minutos es un documental en el que se nos cuenta la vida de este hombre. A los periodistas que lo están haciendo no parece convencerles mucho y deciden ir más allá, buscar algo que atraiga la atención pues todo el mundo conocía ya la vida de Kane, así que deciden descubrir el significado de la última palabra que dijo, pretenden desentrañar el misterio que rodea a “Rosebud”.

Al contar la vida del magnate se pasa por diferentes períodos y es de destacar como los actores (desconocidos en su mayoría por entonces) y el propio Wells aparecen a lo largo de la historia con diferentes aspectos, según sean más jóvenes o viejos, lo que está bien logrado. La forma de contarlo es igualmente original ya que tenemos desde el documental simulado pero puro del principio a diferentes entrevistas con personas afines a Kane y partes de recreación de su vida.

El personaje de la película está basado en la figura real de William Randolph Hearst, uno de los peces gordos de la época. Hay multitud de paralelismos con la vida de este hombre y se cuentan varias cosas íntimas, algo que no le sentó nada bien por lo que intentó hundir la producción por todos los medios. La que posiblemente sea la palabra más famosa de la historia del cine, “Rosebud”, también tenía un significado especial para el personaje real, ya que según parece así era como se refería a las partes íntimas de una de sus amantes.

El creador total es Orson Wells. Esta era su primera película y se encargó de co-escribir, producir, dirigir e interpretar y todo ello con sólo 25 años. La crítica alabó la película, pero en las taquillas la cosa no fue tan bien.

Hay que verla. En cualquier lista que se haga de las mejores películas de la historia seguro que está en alguno de los puestos más altos y no es por casualidad, aunque sí creo que es de las que pierden en las sucesivas veces que se ve, pues la primera vez vas viendo la vida del personaje y está la cosa del saber que significa “Rosebud”, pero en las sucesivas parece que ya te lo sabes todo y no es para tanto la incógnita. En mi lista de clásicas favoritas seguirá estando “Casablanca”, pero esa, es otra historia.

SUBIR

LOS CUATROCIENTOS GOLPES (Les Quatre Cents Coups - François Truffaut - 1959)

Dar los 400 golpes significa según el diccionario francés entregarse a cualquier tipo de exceso. La anécdota es que en el guión original de la película aparecía esta expresión, que no lo hace en la versión final.

Anécdotas aparte esta una de las películas que inauguró la llamada Nouvelle Vague (La Nueva Ola) francesa, una corriente artística muy importante en el siglo XX ya que cambiaría las normas narrativas y temáticas del cine, naciendo un nuevo cine de autor a nivel mundial. Fue premiada en Cannes con la mejor dirección y el premio OCIC y nominada al Oscar al mejor guión.

Forma parte de una serie de films semiatobiográficos de Truffaut, junto al cortometraje Antoine y Colette (1962) y los largometrajes Besos Robados (Baises Voles, 1968), Domicilio Conyugal (Domicile Conjugal, 1970) y El Amor en Fuga (L’Amour en Fuite, 1978). En todos ellos el mismo actor, Jean-Pierre Leaud encarnaría al protagonista Antoine Doinel, alter ego de Truffaut.

El guión es del propio Truffaut (también productor con Les Films du Carosse, su productora) y es fruto de la extensión de una idea para un corto, La fuga de Antoine, que es parte de la película, y que luego se alargó hasta dar este fruto gracias a la colaboración como dialoguista de Marcel Moussy.

Entre sus influencias el propio director admite dos claras: las películas Cero en Conducta (Jean Vigo) y Alemania Año Cero (Rossellini). También hay claras referencias a L’Atalante (Jean Vigo) y un toque muy de Hitchcock y de Cocteau, parte de las preferencias Truffaut. Otra de sus predilecciones era el cine americano. Aunque no rodó demasiado en este país: como director la fracasada incursión en la ciencia ficción Fahrenheit 451 (1967), y como actor Encuentros en la Tercera Fase (Steven Spielberg, 1977).

El protagonista en un joven humilde con problemas en la escuela que se trasladan a la familia. Intenta irse de casa y con un amigo se dedica a hacer trastadas y hacer nohor al título de la película. Todo esto termina muy mal para él. Sus profesores y sus padres acaban hartándose y planean para él una educación más recia. Pero eso tampoco aplaca sus ansias de diversión y libertad y el anhelo de ver el mar podrá más que todas las rejas y ataduras que tenga por medio. Así la historia llega a un final abierto, poético y quien sabe si esperanzador.

Este pequeño golfo acaba por resultarnos simpático, pese a su afición a meterse en líos, desde luego mucho más que su duro profesor o su falsa e insensible madre. Todos estos personajes, con sus roles característicos están perfectamente dibujados y transmiten todos los problemas que la propia vida crea a los ojos de un niño y que afectan a él y a los que lo rodean. Esta película refleja un realismo sin tapujos, una historia que le ha podido pasar a cualquier joven, en cual país y en cualquier época, por eso consigue que te identifiques con Antoine Doinel, un joven desencantado que podríamos haber sido cualquiera de nosotros.

Una de las escenas que más me ha gustado es en la que Antoine vaga con su mirada por las calles de Paris desde las rejas del furgón policial. Una mirada que revela la inocencia del muchacho, como se encuentra perdido en una situación que le es tan extraña como lo ha sido toda su corta vida. Una expresión que nos muestra el duro encuentro con el mundo que está viviendo. Ve esfumarse la libertad que ansía mientras tiene ante sí las calles en las que se ha sentido libre, aunque no lo suficiente.

Durante otros 20 años el director nos siguió contando la vida y desventuras de este muchacho en otros tres filmes más y un cortometraje, y quien sabe si no hubiésemos seguido viendo sus peripecias de no haberse producido la prematura muerte de Truffaut en 1984 víctima de un tumor cerebral.

SUBIR


ENCADENADOS (Notorious – Alfred Hitchcock – 1946)

Cuando uno ve una película de Hitchcock siempre espera encontrarse con las características que definen su filmografía: suspense, maestría, misterio… todo eso y más está presente en Encadenados.

François Truffaut, un tipo que sabía mucho de cine, definió Encadenados como la mejor película de Hitchcock. Hay mucha gente que secunda esta opinión. Lo cierto es que la historia de amor, los recursos narrativos y los magníficos personajes avalan esta teoría, aunque también podría decirse lo mismo de otras muchas películas del orondo director británico.

Dejando aparte que sea o no la mejor película de Hitchcock, para gustos están los colores, lo que no se puede discutir es que la pareja protagonista son dos vacas sagradas de la historia del cine: Cary Grant, uno de los mejores actores de la historia, sin duda, y que lo seguirá siendo por siempre e Ingrid Bergman, una bellísima actriz imborrable de nuestras retinas en películas e interpretaciones míticas. Ninguno de los dos era americano de nacimiento (inglés y sueca) pero fue en Estados Unidos donde se desarrolló la mayor parte de su carrera y donde se convirtieron en mitos. En la época en que rodaron esta película eran ya dos grandes estrellas. Hitchcock estaba fascinado por ambos y trabajó en alguna ocasión más con ellos (Grant en Con la muerte en los talones, Sospecha y Atrapa a un ladrón y Bergman en Recuerda y Atormentada).

Entre las curiosidades, por ejemplo, que el beso entre Cary Grant e Ingrid Bergman fue considerado en su día como el más largo de la historia del cine, algo que la censura de aquellos tiempos no gustaba de permitir, pero que Hitchcock burló interrumpiéndolo cada pocos segundos pero manteniendo el contacto físico entre los dos amantes. Es quizás una de las escenas más sensuales de su filmografía.

Encadenados es una historia de amor con ida y vuelta recubierta con una trama de espías. Devlin (Grant), un espía norteamericano propone a Alice (Bergman) que mediante sus encantos seduzca a un hombre llamado Sebastian para así lograr desmantelar una trama de espías nazis que se han afincado en Río de Janeiro. Para hacerlo volarán a esa ciudad y lo que parece un idilio floreciente entre ambos se enfría por causa de los tira y afloja causados por esta peligrosa misión. Está muy bien llevada esa tensión entre la pareja protagonista cada vez que se ven y el juego de seducción que se traen entre manos.

Para que la historia de amor, que es lo esencial de la película, tenga una ambientación correcta se utiliza el recurso del McGuffin, tan típico en la filmografía de Hitchcock (39 escalones, Con la muerte en los talones). Para el que no lo sepa es algo en torno a lo que gira la historia pero que no tiene gran importancia dentro del film como los hechos que lo rodean. A veces no llegamos ni a saber lo que es (como en Pulp Fiction). Fue el propio Hitchcock el que usó este término.

En la realización son muy originales algunas tomas subjetivas, con objetos en primer plano, como la inquietante taza de café, Bergman viendo a Grant desde la cama, imágenes reflejadas o borrosas…

Este director emplea su máxima de darnos a conocer el peligro sin que los personajes lo sepan, siendo así partícipes del suspense mientras los protagonistas están tranquilos sin saber lo que se les avecina (recuerdo algo parecido en mi infancia con las marionetas de Gorgorito). Y para temeridad la de la maligna madre Madame Sebastian (Madame Konstantin es la actriz que la encarna), a la altura de la madre del Norman Bates de Psicosis. Una gran interpretación, como la de Claude Rains, el sufrido hijo y enamorado de Bergman.

La misteriosa llave UNICA que tiene gran importancia en la trama se la quedó la Bergman como recuerdo y se la entregó al director 33 años después en un homenaje a su carrera.

Para acabar comentar que como es típico en sus películas aquí Hitchcock también hace un cameo. No es difícil verlo dado su volumen, pues aparece en primer plano dando cuenta de una copa en la fiesta en casa de Mr. Sebastian.

SUBIR


MALAS CALLES (MEAN STREETS) (Martin Scorsese, 1973)

Ambientada en un barrio de Nueva York, como tantas películas de Scorsese y De Niro, incluso juntos, esta película cuenta la vida de un personaje, interpretado por Harvey Keitel, cuya vida pasa en ese barrio en el que intenta sobrevivir a sus miserias.

Como digo Harvey Keitel es el protagonista, haciendo un personaje estupendo de los bajos fondos que intenta vivir entre los negocios sucios del barrio sin meterse demasiado en ellos, algo que le es imposible. Este hombre intenta sacar de esa espiral de destrucción a un joven llamado Johnny boy, Robert De Niro, que se dedica a malvivir pidiendo dinero que luego no puede pagar. En esta interpretación, una de las primeras de De Niro ya vemos la magia de este actor para meterse en la piel de personajes a los que da un realismo brutal. Este es su anterior trabajo antes de ganar el oscar por El Padrino II (Francis Ford Coppola, 1974) que le acabó de dar la merecida fama.

La película es de principios de los 70 y viéndola más de 30 años después sigue siendo estupenda, pero no pasa lo mismo con los títulos de crédito, tanto del principio como del final. Hoy en día, en los inicios del tercer milenio cualquier niño los haría mejor con su ordenador en casa y se ven un tanto patéticos. No importa, lo importante está en medio y ahí hay calidad suficiente para suplir todo eso.

Entre los actores conocidos destacar la intervención de David Carradine, el famoso “Kung Fu”, serie que data de la misma época que la película. Hace un papel muy pequeño, sin abrir la boca y además no acaba demasiado bien. No sé a que se debe su inclusión en la película, pero uno de los actores que interviene en ella, Robert Carradine, es su medio hermano, así pues puede venir por ahí, aunque tanto David como otros miembros del clan Carradine ya había trabajado antes con Scorsese y lo seguirían haciendo en posteriores trabajos.

También Harvey Keitel ha formado en varias ocasiones pareja artística con Scorsese en diferentes trabajos, pero la verdadera pareja que le salió al director en esta película fue Robert De Niro. Juntos hicieron algunas de las películas que han pasado a la historia del cine como Toro Salvaje o Taxi Driver (que contiene una de las míticas escenas de interpretación, repetidas y homenajeadas hasta la saciedad, la famosa del “¿Me estás hablando a mí?), donde también estaba Keitel, ambas auténticas joyas del séptimo arte.

Otra de las conexiones que Scorsese creó en esta película es con la actriz que interpreta al ligue de Keitel y prima de De Niro, Amy Robinson. No se ha prodigado mucho como actriz, ya que esta película es de sus pocas apariciones ante la cámara. Su principal ocupación después de esto ha sido como productora. Y precisamente en este trabajo volvió a coincidir con Scorsese en “Jo, que noche!”, otra muestra de la moderna Nueva York, asociada como productora con Griffin Dunne, protagonista de la película. También parece estar implicada en el festival de Sundance junto a Robert Redford.

SUBIR


LA TENTACIÓN VIVE ARRIBA (The seven year itch - Billy Wilder - 1955)

Wilder, el Dios del cine según Jose Luis Garci, haciendo honor a este apelativo es el director, coproductor y coguionista junto a George Axelrod, en cuya obra de Broadway está basada. Parece ser que la original era bastante más divertida (no es que esta lo sea poco), pero Wilder tuvo que lidiar con la censura y recortar en ciertos aspectos.

Pese a la censura esta película contiene una de las escenas más famosas de la historia del cine, que seguro todo el mundo ha visto más de una vez en la televisión, carteles o en otras películas. Me refiero a esa en la que Marilyn se pone sobre el respiradero del metro de Nueva York y al pasar este por debajo la falda de su vestido se vuela, buena manera de refrescarse según ella. Ha sido imitada después muchas veces (se me viene a la cabeza La mujer de rojo) y el vestido color marfil que luce Marilyn es de los más famosos y vendidos de la historia. Todavía se saca a la venta periódicamente en unos grandes almacenes de Nueva York sin pasar de moda. Aparte de esta famosa escena, descubrimos otras formas de refrescarse de Marylin, como poniéndose frente al aire acondicionado, durmiendo en la bañera o metiendo la ropa interior en la nevera (upppsss!).

La historia es la de un hombre cuya mujer se va fuera a pasar el verano dejándolo solo. Entonces descubrirá a la deliciosa e ingenua nueva vecina de arriba, interpretada por Marilyn Monroe (el personaje no tiene nombre, aunque en un momento dice él: “Hay una rubia en la cocina. ¡A lo mejor es Marilyn Monroe!”). Ella es la clásica rubia tonta y feliz, sin imaginación pero con otras muchas cosas. Cada vez que aparece en una escena es con un traje diferente.

Es graciosa la primera escena de los indios en Manhattan, para asimilarlo a la vida 500 años después. También lo son las imaginativas y erótico festivas fantasías del protagonista, con una escena paródica a De aquí a la eternidad. También hay referencias a el monstruo del lago negro y literarias a El retrato de Dorian Gray (por 25 centavos les damos vicio, placer y corrupción, qué más quieren). Los diálogos buenos y como se van liando y curiosas las escaleras que no dan a ningún sitio (¿o sí?).

Entre lo que no me gustó están los continuos soliloquios del personaje, algo más propio del teatro que del cine, aunque son divertidas las teorías que elucubra en su cabeza.

Una vez más, y no me cansaré de repetirlo, cambiar el título del original me parece que hace un feo a sus creadores. El título en castellano está bien, pero el original se podía haber traducido por algo así como la sarna del séptimo año, que no es tan explícito pero tiene importancia en la trama. Y además es el título original y es el que debería tener.

Después de ver la película se puede sacar en claro que divertirse con Marilyn no tenía que ser difícil, pues con poca cosa se entretiene. Como dice el portero al verla en casa: "¡Eso sí que es ligar!"

SUBIR


Ir a Pagaelpato-Cine

Volver a Pagaelpato-Películas

Volver a Pagaelpato