A estas alturas de la película,
mejor dicho, de la saga, a nadie será preciso explicarle
quien es Batman. Cualquier aficionado al cine,
la tele, el cómic o cualquier víctima del merchandising
estará harto de ver al hombre murciélago hasta en
la sopa. En lo exclusivamente cinéfilo, esta es la quinta
entrega tras Batman, Batman Vuelve, Batman Forever y Batman
& Robin.
Por si acaso conviene recordar que
el personaje original proviene de un cómic de Frank
Miller, publicado por primera vez en 1939. Este episodio
está basado en Bátman: año uno y
Batman: el largo Halloween, por lo que parece, y cuenta
el proceso por el que Bruce Wayne se acaba convirtiendo
en Batman.
La historia nos retrotrae a la infancia
del joven Bruce, cuando ve morir a sus padres
sin poder hacer nada y nos relata las motivaciones del personaje
que le llevan de ser un rico heredero a embarcarse en un viaje
iniciático en el que recibirá instrucción
para convertirse en el justiciero nocturno al que estamos más
acostumbrados.
La historia tiene claramente 2 partes:
la primera, con una fotografía más clara en la que
el protagonista todavía busca su sitio y persigue los mismos
fines usando la fuerza bruta (llegamos a ver una secuencia de
la ciudad de Gotham a pleno día ¡¡¡¿?!!!)
y la segunda, que se ciñe a la oscuridad más típica
del personaje, ya más refinado en sus maneras, pero igual
de contundente.
No se puede sacar del género
fantástico, pero esta película ahonda un poco más
en los sentimientos y el porqué de Batman.
Nos muestra los recovecos de la mente del protagonista que le
encaminan a ser lo que es, a llevar esa pesada carga que le sirve
para redimirse.
Continuamente hay alusiones a hechos
que se han visto en otras películas de la serie anteriormente,
y también cambian otras, como el fantástico coche
que consigue (“Si lo tienes en negro, me lo quedo”),
tan diferente al batimóvil.
En el papel protagonista tenemos a
Christian Bale, que vuelve a lucir musculatura
próxima a la mostró en American Psycho
y que deja muy atrás a la película española
que hizo entremedio de ambas, El Maquinista, en la que era un despojo humano con sólo
piel y huesos. Parece mentira que sea la misma persona la que
interpreta los dos personajes. Bale es un tipo
que se toma sus papeles en serio. En esta ocasión está
correcto, pero el personaje no da para lucirse lo suficiente.
Tiene durante toda la historia un aspecto taciturno que no da
mucho juego.
Liam Neeson hace
una vez más del mentor del héroe, papel que ya se
tiene sabido de personajes como los que interpretaba recientemente
en El Reino de Los Cielos,
Gangs of New York o
La Amenaza Fantasma, película con más que semejanzas
en cuanto al personaje de Neeson. A mí
me ha sido imposible quitar el recuerdo de la tercera entrega
de Star Wars, al pasar muchos minutos de la película
esperando a que el protagonista se ponga por fin su traje negro.
Son distintos trajes, el de Batman y el de
Dark Vader, pero tienen mucho en común. Al fin
y al cabo en los dos casos el traje es el modo externo de mostrar
que los personajes han cambiado también por dentro.
Destacar también el estupendo
elenco de grandes actores que aquí hacen de secundarios
como Michael Caine (recuerda en parte a su papel
de Las Normas de
la Casa de la Sidra, no sé por qué), que
es el sirviente, con su corrección británica, sustituyendo
a Alfred Gough que hizo este personajes en las
4 películas anteriores; Morgan Freeman
hace un papel importante pero que se luce también poco;
Gary Oldman, con aspecto extraño con bigote
y gafas, pero interpretando a un poli muy normal; Rutger
Hauer, con edad ya casi para jubilarse, hace un papel
pequeño y sin ningún alarde físico. Aún
así su presencia ante una cámara siempre se hace
notar; un papel similar, corto pero de agradecer, hace Ken
Watanabe (El Último
Samurai).
La chica es Katie Holmes,
cuyo rol en la película no está muy claro y se queda
a medias de un viaje a ninguna parte. Y como no, están
los malos, interpretados por Tom Wilkinson al
que no le van más los papeles de bonachón (como
en Full Monthy) y Cillian Murphy (se le recordará
de pelis recientes como 28 días
después o la joven
de la perla) cuyo personaje de Espantapájaros
me parece más bien patético. Este chico, según
va aumentando su caché, me va gustando menos.
En la dirección un hombre del
que se puede esperar mucho más y a buen seguro que nos
lo dará. Su nombre: Christopher Notan
y quizás les suene de películas como la original
Memento o la interesante
Insomnio.
¿De qué nos podemos
quedar de este Batman? A los que les guste el
personaje, encontrarán una película que cumple las
expectativas. Los que quieran pasar un rato entretenido con una
película de acción, lo encontrarán. Para
los que simplemente busquen buen cine, posiblemente no sea la
más recomendable, que nos ofrece lo que se espera de ella,
está bien realizada y no es sólo golpes y carreras.
Interpretativamente quizás deje bastante que desear, para
el reparto que tiene, pero se mueve en un terreno en el que llega
a tocar varios palos, sin destacar en ninguno por arriba ni por
abajo. Eso quiere decir que habrá a unos que les guste
y a otros no, pero en cualquier caso no pasará a la historia
del cine ni entre las mejores de este año. ¿Qué
nos apostamos a que sí entre las más taquilleras?