La película empieza de forma
estremecedora, con la protagonista corriendo por un bosque siendo
perseguida. Después parece ser sólo un sueño,
pero no dista de lo que pueda llegar a pasar en realidad una vez
llegue junto a su amiga a su destino, una pequeña granja
donde esperan encontrar tranquilidad.
Desde un primer momento se nos van
mostrando imágenes poco tranquilizadoras y la atmósfera
de tensión está conseguida, pero le falta bastante
para ser una gran historia, quedándose en una peli de terror
al uso. Se queda ahí, en las películas de ese género,
que usan más la sangre que entre las que realmente tienen
un buen argumento. Aquí hay unas cuantas escenas realmente
sangrientas, exageradas, de hecho, pero se ayuda del factor tensión
para hacer atractiva la historia. En ese sentido está muy
bien contada, pero le falta profundidad. Esto no impidió
que fuera una de las grandes triunfadoras del festival de Sitges
de ese año, con cuatro premios.
La actriz protagonista, la belga Cecile
De France tiene un gran presencia, sabiendo atraer a
la cámara, al mismo tiempo que responde sobradamente en
las escenas de acción, ya que físico no le falta.
Anteriormente hizo en España la coproducción Una
Casa de Locos, en la que también era lo más
destacable, en un papel muy diferente a este, incluso con una
apariencia muy diferente. Todo parece indicar que es una de las
actrices jóvenes europeas más prometedoras.
La música ayuda mucho, inquietante
y desquiciante en algunos momentos.
Para mí lo que más falla
es el malo, al que le falta el carisma, ya que sólo lo
vemos como un tipo despiadado. De hecho vemos más de él
de lo que sería recomendable. Siempre son mejores esos
malos de los que además de saber poco vemos poco. Ojo al
final, un tanto confuso pero impactante, que cierra el círculo.
En la producción Euro corp,
la productora de Luc Besson.