PRIMEROS PASOS EN LAREDO

Con las tiendas ya preparadas y tras haber echado el primer vistazo al camping nos fuimos raudos y veloces a la playa para sentir el sabor salado del agua de mar. Disfrutamos (supongo que por la falta de constumbre) tanto de la playa, que el tiempo pasaba lentamente y los dias parecian dilatarse hasta durar mas de las 24 horas que deberian. Daba tiempo para hacer todo lo que nos propusieramos, lo malo era que no nos propiamos hacer nada.

Como digo aquel primer dia lo gastamos principalmete en descansar y después por la noche dimos el primer vistazo al pueblo y a sus bares, que parecian ser abundantes, aunque como era entre semana, no estuvieran muy animados. Nos gusto uno que tenia un monton de sitio en la parte de atrás donde echar quinitos y sentarse y sentirse agusto.

Cuando le dijimos al camarero que eramos de Logroño nos dijo que el tenia algunos amigos por allí y que había estado unas cuantas veces. Nos dijo que conocia hasta los rincones más oscuros de Logroño, y no hablaba por hablar, ya que en la lista incluyó, como si tal cosa, la cárcel, donde aseguró que habia pasado unos meses, el angelito. Parece ser que como en Laredo ya tomaba bastante el sol decidió que en Logroño mejor estaria a la sombra.

El segundo dia, más de lo mismo, playa, playa y más playa. Allí pudimos tomar el sol dormitando en la toalla, nadar, jugar a las palas y al fútbol con un cutre balón de esos de plástico. Estando jugando a las palas unas chiquitas que estaban cerca nuestro se fijaron en nosotros. Seria por nuestros cuerpos serranos y sudorosos expuestos al sol de verano que las pusieron cachondas y cuando nos ibamos a ir a dar un paseo nos las pidieron para poder jugar ellas. Con la galanteria que nos
caracteriza se las dejamos y nosotros nos fuimos hasta el puntal, osea, a CasaCristo. No se si ellas esperarian algo mas, pero todo el mundo sabe que a las mujeres hay que tratarlas así, que es lo que les gusta (¿?).

Como ellas se dieron cuenta de que así no iban a poder llamar nuestra atención, decidieron romper una de las palas e ir a comprarnos unas nuevas que nos dieron cuando volvimos de nuestro reconstituyente paseo por la playa. Como en el fondo somos unos románticos decidimos:

a) Aceptar las palas que nos compraron.
b) Quedarnos con las viejas también (las palas, no las chicas).
c) Invitarlas a salir esa noche con nosotros (con todos juntos).

Comentario: LOGROÑO
Que puedo decir de Logroño que no haya dicho ya algún poeta. Pues casi todo, porque aquí los poetas no estan muy bien vistos. Sobre todo por la rima tan fácil que tiene Logroño.
Cruce de caminos, puente sobre el Ebro (sí, el Ebro no pasa solo por el Pilar) y nadie en Logroño se siente extranjero.
Una ciudad en la que todo queda cerca y los caballos los tienen bien puestos (véase el del Espartero o el de Santiago).
Pero Logroño tiene mucha más cosas así que el que quiera conocerlo que venga a verlo. Un trago de buen vino lo tiene asegurado.

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