5ª ETAPA Vega de Valcarce - Triacastela Km 23-7-00


La jornada comienza a eso de las 7:00 mas o menos, casualmente me sobran unos pantalones y no son míos, estas chiquillas van dejándolo todo tirado por ahí, un ligero desayuno para no pasarlo demasiado mal en la mítica ascensión al Cebreiro una de las grandes cumbres del Camino. A eso de las 8:00 abandonamos el albergue, por primera vez éramos una gran grupo, aunque quizás por eso de no ser el pringado nadie ponía ritmo de marcha significativo, quizás el respeto a la montaña nos podía en esos primeros momentos de la jornada, así que la ascensión fue bastante suave, fuimos pasando los pueblos sin mostrar gran interés por alcanzar la cima y el grupo seguía manteniéndose compacto. Cuando llegaron las rampas autenticas, la cosa cambió un poquito y los catalufos mostraron su debilidad, en unos pocos metros de ascensión la rampa se hacía insuperable, pero aproximadamente en 3 horas alcanzamos la cima.

Cuando nos faltaban 100 metros para coronar empezó a llover y eso nos acojonó un poco. Después en el bar entramos en calor con un café, y cuando los 2 catalufos se fueron a misa les pegamos el hachazo, yo no estuve en la misa por lo mío, lo mío no es otra cosa que una terrible alergia a las velas y cirios pascuales así que no pude asistir. Comenzamos el descenso con la intención de juntarnos con ellos en el Poio, pero como la cosa iba bien abandonamos esa idea y decidimos bajar hasta Triacastela, total solo eran unos 15 kilometros mas. Nada mas hacer la foto en el alto de San Roque nos fuimos a por el alto del Poio, pero la lluvia seguí amenazando y en muchos momentos caía con insistencia. Tuvimos que entrar a un bar a protegernos un poco y así de paso aprovechamos para comer, por cierto que nunca había visto un plato combinado tan exageradamente desbordante. Después de la comida nos queda terminar el descenso, para ello aun quedaba mas de una hora y el agua siguió dándonos sustos pero no paso a mayores, siempre es bueno saber nadar por lo que pueda pasar. Por fin divisamos Triactastela y lo primero que vemos es el albergue, la emoción nos embriaga pero una vez dentro nos dicen que esta completo. Así que tocaba dormir en el suelo, al momento nos hicimos amigos de los 9 madriles, unos chicos jóvenes pero bastante majos. Entre las zonas comunes del albergue elegimos la lavandería pensando que podría ser un autentico nidito de amor, pero craso error, menuda pesadilla, el suelo de pizarra estaba helado, durísimo, lleno de mierda y para que no faltara de nada tenia unas fabulosas arquetas de 40 x 40, todo un lujo puesto a nuestro alcance. En esos momentos lo único que quiere uno es que se pase la noche lo mas rápido posible y justamente es eso lo que no pasa nunca. Una noche infernal en la que una vez mas no dormí nada, encima al salir de la ducha me asuste bastante, tenia el tobillo como una bota y el gemelo muy tocado y creo que a puntito para un desgarro que por suerte aun no he sufrido. Además de todo esto el trato en el albergue fue bastante distante, muy al contrario de lo que pasa en Castilla y León.


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