ETAPA 1: León – Hospital de Orbigo 37 Km 19-7-00


El comienzo del viaje no tiene desperdicio, el despertador suena a las 3:25, a las 3:50 despierto a Paco y a las 4:20 llegó la primera sorpresa del viaje, la estación de RENFE estaba donde siempre pensé que estaba pero lo realmente importante para todo peregrino que viste y calza, que es el tren que lo ha de llevar hasta ese temible punto de partida, curiosamente fue abducido por no se sabe que, pero nos hizo una gracia tremenda. Al entrar en la estación uno mira la pantalla con impaciencia y algo de curiosidad, más que nada por saber en que andén colocarse para ser uno de los primeros en encontrar ese departamento amplio, todo exterior, con orientación sur, todo un lujo con el que hemos sido premiados con una sola condición, que no es otra que la de compartirlo con otras 6 magnificas personas. Y cuando por fin uno localiza en esa pantalla (que por cierto debe ser muy difícil de modificar) el tren que nos ha de llevar a León y veo que llega a las 6:00 con solo 1:30 de retraso, que digo yo como puede ser si las estaciones no se mueven, se me cae el alma a los pies, pero como uno está emocionado se va a casa, eso si sin olvidarse de pasar por Garpesa a saludar a ese panadero que ya hemos admitido como mascota. Por cierto que el panadero estaba, no como el tren, pero aprovecho para hacer una pequeña reseña, los almendrados cada día son más grandes pero están más secos y así no hacemos nada. Llegamos a casa y la hora se nos pasa rápido, en parte por la incomparable compañía de la Ramona. Luego otra vez para la estación, que curiosamente todavía seguía donde yo la he conocido toda la vida. Otra vez la rutina de lo de la dichosa pantallita, y otra vez el susto que uno nunca espera llevarse 2 veces el mismo día en el intervalo de dos horas. La pantalla como por arte de magia ha cambiado y ahora dice que el tren llega a las 7:30, realmente increíble, ante esta situación uno se pregunta que donde están las cámaras por aquello de la cámara oculta, pero ni cámaras, ni ramo de flores, ni sorpresa de ningún tipo. Cuando ya estabamos convencidos de que el tren llegaría cuando le viniese bien recibimos con entusiasmo la llamada del vendedor de billetes que estaba bastante aburrido y nos comunica que tampoco a las 7:30 pero que a las 8:20 lo teníamos allí fijo y oye el hombre esta vez llevaba razón, así que una vez en el tren buscamos nuestro sitio con gran desanimo que se convierte en carcajada cuando vemos que nadie había fallado y que los 6 compañeros de viaje están allí, pero no nos dignamos ni en conocerlos, directamente a la cafetería, allí un montón de gente y poco sitio pero todavía quedaba algún hueco encima del sistema de ventilación y allí fuimos un par de horas, luego cuando se despejó aquello un poquito hasta pudimos sentarnos en algo blandito.

La jornada comenzaba con mas de 4 horas de retraso así que habría que cambiar los planes previstos, eso de empezar a caminar por León sobre las 13:00 con un bocadillo recién comprado en la estación, no estaba previsto pero las cosas hay que aceptarlas como vienen. Cuando conseguimos salir de León y la gente dejó de mirarnos como bichos raros, la cosa empezó a ir mejor, aunque con tanto calor, sin hacer la digestión, y con la imposible misión de recuperar una parte del tiempo perdido nos ponemos a caminar con la única intención de llegar lo mas lejos posible, sin fijarnos objetivos. Pasamos un montón de horas caminando en la más desesperante de las soledades, y por unos carreteras del siglo pasado, el asfalto derretido y mi cabeza cambiando de color por momentos, hasta que por fin nos decidimos a parar en un bar al pasar por un pueblo donde los niños jugaban a la sombra en la plaza, tras tomarnos el refrigerio que nos habíamos ganado y antes de reanudar la marcha apareció por el bar "el papa de Jan", Paco estuvo explicándole nuestras intenciones para lo que aun quedaba de tarde y el hombre se compadeció de nosotros y nos deseo suerte en el empeño. El empeño una vez llegados a este punto no era otro que intentar llegar a dormir a Hospital de Orbigo, pero aunque eran las 18:00 todavía nos quedaban unos 15 kilómetros. Como no nos quedaba otro remedio, porque volver a Villadangos del Páramo era volver hacia atrás, y no es cuestión de empezar así desde el primer día pues decidimos probar el cuerpo y al final de la tarde, cerca de las 22:00 llegamos al albergue, pero aun tuve tiempo de comprar mariconadas para cenar y botellitas de esas de cola, el festín del día estaba cerca y encima me lo iba a pegar tumbado en un pedazo de colchón que nunca hubiera imaginado llegando a esas horas al albergue. Encima el trato en el albergue inmejorable, creo que nuestra cara castigada por el sol hizo que la del albergue pusiese algo mas que habitualmente.


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