Festival Actual 2003
Escenario de Culturas Contemporáneas


MARATÓN DE CINE

Como cada mes de Enero ha llegado un año el festival de culturas contemporáneas, más conocido como Actual. Y van trece, mal número si no crece.

Una de las actividades más típica y esperada de este festival es el Maratón de cine, una de las pocas oportunidades que se tiene en Logroño de ver películas en versión original junto a otro de los clásicos, el Golem Verano y alguna que otra peli suelta en el Teatro Bretón.

Este año el precio ha subido apreciablemente, como viene siendo habitual. La tendencia queda clara:
2003 9 €
2002 8 €
2001 1250 pta.
2000 1000 pta.

Este precio incluye cuatro películas, una taza de caldo, bocatas de jamón con queso y pimientos y vino. No esta mal, pero desde la experiencia que dan seis años consecutivos asistiendo al evento he de decir que esto cada vez está un poco peor. Esta vez los bocatas (que solían sacarlos a discreción, como para comerse todos los que se quisieran) se han quedado un poco escasos, el caldo (que escaldaba lenguas a tutiplen) estaba algo frío y no se veía sacar más como otras veces y el vino, para en la tierra en que estamos no era nada del otro jueves.

Pero vayamos a lo que interesa, las cuatro películas de las que pudimos disfrutar (¿?) desde las 0:30 horas en que empezó hasta casi las 9:00 en que salimos, ya de día.

Antes de iniciar la proyección de las películas pudimos disfrutar con un corto, ganador del concurso que se celebra en el festival. Todas las películas que se proyectan van precedidas de uno de los cortos que compiten y en el maratón se suele ver el ganador, que en esta ocasión fue “Tercero B” con guión y dirección de Jose Mari Goenaga y protagonizado por Blanca Portillo (conocida por la serie televisiva 7 vidas), Ramón Aguirre y Mariví Bilbao. Venía como ganador del Tercer Festival de Cortometrajes de Torrelavega. Cuanta la historia de una mujer inocente y confiada al que un aparentemente buen hombre la engaña repetidamente y entra a robar en la casa que ella comparte con su anciana e insoportable tía, momento en el que la trama se complica. Está muy bien realizado y tiene la originalidad del tratamiento del tiempo, ya que vemos la historia primero desde el punto de vista de ella y luego desde el de él, para acabar en un duelo final que quizás sea lo peor por el desenlace previsible e inconcluso.

Estas son las cuatro películas que pudimos ver después, por orden cronológico. Todas son poco comerciales y posiblemente tendrán un circuito comercial muy limitado por diferentes motivos (temática, nacionalidad,...). Cada una tiene una temática muy clara y podría definirse con una única palabra:
24 hour party people musical
Un hombre sin pasado social
La bici de Ghislain Lambert deportiva
Ken Park pornográfica



24 HOUR PARTY PEOPLE

El Manchester de finales de los 70 tuvo un gran auge musical. Uno de los principales artífices de el mismo fue Tony Wilson, presentador de televisión, organizador de conciertos, dueño de locales, manager de diversos grupos y cabeza visible del sello Manchester Factory Records. Es el propio Tony el que nos cuenta su historia, o lo que es lo mismo, la historia de este movimiento musical que se inició con un concierto de los Sex Pistols al que asistieron solamente 47 personas, la mayoría de las cuales tendría participación activa en todo lo que vendría después.

Está rodada en forma de falso documental, incluyendo incluso algunas imágenes reales de aquellos tiempos, pero caracterizando casi todos los acontecimientos. Es divertido ver como algunos de los personajes de la historia aparecen en otros papeles a lo largo y ancho de la película. Al final vemos como le va la vida al verdadero Tony Wilson, superviviente de aquella época, cosa que no todos pueden decir, pues vemos como por el camino se van quedando muchas de las estrellas de la música y alrededores.

Hay personajes que están realmente bien definidos y dan juego y humor a la película, salpicada constantemente por actuaciones y conciertos y contada por el personaje de Tony como si fuera un Dios a ratos protagonista de la película en primera persona, a veces contándonos lo que va a suceder como si fuera un reportero, mirando a cámara mientras la acción continua desarrollándose a su alrededor.

Los que sean aficionados a la música inglesa de los 80 disfrutarán horrores con este film y aún los que no lo sean demasiado reconocerán a algunos grupos de los que más fama tuvieron, como Happy Monday, New Order o Joy Division. Y no te digo nada los que asistieran a los locales y los conciertos que aquí aparecen.

Salvando las distancias, si lo asimiláramos a algo parecido en España podría ser un “Cuéntame” (la serie de televisión) pero sobre la movida madrileña.

Parece ser que la mayor parte de los hechos relatados son reales y pertenecen a la historia de la música y de una ciudad como Manchester, principalmente industrial y carente de esa culturilla urbana y musical de una gran metrópoli como Londres o sin la fama que a Liverpool le habían dado unos años antes los Beatles.

El final desde luego no es feliz, pues todo lo que sube baja y todo se acabó desmoronando con la misma rapidez con la que subió, pero la música siempre sigue viva y después aparecieron otros movimientos musicales en otras ciudades, como siempre ha ocurrido y seguirá ocurriendo y otras películas nos han contado y nos seguirán contando mientras esta gran bola cada vez menos azul siga girando.



UN HOMBRE SIN PASADO

Esta película finlandesa fue una de las triunfadoras del pasado Festival de Cannes 2002, ya que se llevó el Gran Premio del Jurado y el de Mejor Actriz, lo que me hace suponer: o que yo no entiendo mucho de cine (que es fácil que sea cierto) o que estos sesudos festivales y las películas que a ellos van son un mundo aparte o las dos cosas.

En los 97 minutos que dura la película el momento de más acción es cuando el protagonista se lanza a tomarse el whiski sin hielo. Es lenta, tediosa, lineal, sin acción y las interpretaciones de los actores llegan a producir risas en la sala en varios momentos porque son de lo más frío e impersonal. Les da igual reñir, alegrarse o amenazar, que lo hacen con el mismo tono y la misma parsimonia.

Supongo que es porque los finlandeses son así de fríos y puede que en mi ignorancia no sepa apreciar el magnífico reflejo de la sociedad que ha hecho el director, pero para ver eso prefiero quedarme en mi casa o gastar el dinero de la entrada en cualquier otra cosa.

Lo que es la historia en si no está mal. Un hombre recibe una paliza que le hace perder la memoria y va a parar a un barrio marginal de Helsinki donde malvive en un viejo contenedor que le alquila un vigilante al que todos temen por su falta de escrúpulos (y cuyas amenazas son para partirse el pecho). El hombre logra salir adelante gracias a su carisma (¿?) e inteligencia, se enamora de una trabajadora que tiene menos gracia que un saco de patatas y tras muchas desventuras consigue que la vida en el suburbio sea más agradable para todos sus pobres moradores y amigos. Finalmente un policía al que este hombre le escama un poco se pone a investigar y descubre una pista sobre su pasado... y hasta ahí puedo leer.

No habrá quien encuentre atractivo en este film por su sereno trascurrir, su trasfondo social y urbano y sus historias de amor y amistad. A este director finlandés de gran prestigio pese a que pueda parecer desconocido y de hecho lo será para la mayoría, le podríamos definir como un Ken Loach bajo cero o un Fernando León de Aranoa ultracongelado, es decir, que tiene contenido y mensaje, pero este tipo de cine, aunque europeo, parece estar en las antípodas del que comúnmente disfrutamos.



LA BICI DE GHISLAIN LAMBERT

Película franco-belga sobre el mundo del ciclismo en clave de humor a la vez que crítica. Lo primero, el humor, no lo consigue del todo, pues las bromas en su mayoría quedan un poco tontas e insulsas; lo segundo, la crítica, tampoco, por culpa de lo poco de humor que sí que consigue. Por lo tanto se queda en una especie de híbrido que nos enseña un poco más de la vida de los ciclistas profesionales que viven o intentan vivir de ello y que han de sacrificarse encima de la bicicleta.

El protagonista es un auténtico antihéroe, un tipo al que la vida no le sonríe y además ha de trabajar siempre de gregario para otros, llevándose broncas cuando falla pero sin recibir ninguna felicitación cuando hace bien lo que se considera su trabajo. Fuera del ciclismo es influenciable y con poco carisma, aunque al final consigue que la chica de sus sueños se fije en él y pese a todo sigue ganándose la vida con el ciclismo con más pena que gloria.

Se aborda el peliagudo tema del doping, últimamente tan perseguido y nombrado aunque con el mismo acento tragicómico del film y desde un punto de vista muy particular con el que no sé si estarán de acuerdo todos los estamentos deportivos que participan en el ciclismo.

Hay partes que se hacen bastante pesadas, ya que la duración total es de casi dos horas y sin embargo parece haber otras que no quedan claras, como las relaciones entre los personajes, sobre todo la del protagonista con la novia.



KEN PARK

Advertencia: si usted es una persona que se escandaliza fácilmente, huya incluso de las cercanías de la sala de cine donde se esté proyectando este film, porque se le pueden salir los ojos de las órbitas con cualquier escena de las que vea.

Ken Park pasó por la Sección Oficial del Festival de Cine de Valladolid con gran polémica, algo que siempre ha acompañado a su director, Larry Clark.

Con su película “Kids” (1995) ya se produjo un revuelo por la crudeza del tema que trataba y por los jóvenes protagonistas que las vivían en Manhattan.

Esta vez se ha cambiado de costa, para recalar en California, pero los temas siguen siendo los mismos: adolescencia, violencia y sexo a raudales, aunque ahora mucho más explícito y desgarrador. Llaman la atención dos cosas principalmente: la juventud de sus protagonistas, chicos y chicas adolescentes, y su naturalidad, pese a no ser actores profesionales.

El hilo conductor de todo el film es el sexo. Una cuadrilla de amigos de un barrio cualquiera viven su vida entregados al goce de la carne en todas sus variantes y rodeados de una violencia que en cualquier momento les puede estallar. Todas las historias son similares, falta de comprensión entre generaciones que les crea un gran vacío que sólo puede llenarse a base de revolcones y violencia.

Entre los jóvenes protagonistas podemos ver a uno que se tragina a la monumental madre de su novia; otra cuyo padre viudo y ultra religioso se casa con ella para “protegerla” y que no vaya al infierno tras pillarla en plena faena con su novio; a su amigo su padre alcohólico lo maltrata y le dice que le da asco tener un hijo así, que piensa que es maricón e incluso arrepentido intenta darle muestras de su “cariño”; un muchacho que vive con sus abuelos, a los que insulta y humilla acaba por matarlos, tras una jornada onanística intensa, por hacerle él trampas jugando al scrabble y ella consertirlo; otro joven que ha dejado preñada a una chica y tiene un trabajo basura se pega un tiro en medio de un parque, grabándolo en video.

Todas estas historias están rodadas con imágenes explícitas, dejando poco a la interpretación y menos aún a la imaginación, con una crudeza extrema y con unos protagonistas que no tendrán más de 16 años. Un cine comprometido y unas imágenes muy duras, pero que todos sabemos que son cosas que suceden en realidad y que cualquier día y en cualquier telediario podemos ver.


 

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