Pídele cuentas al Rey

Ante el cierre de una mina en la localidad de Mieres en Asturias, los mineros se ven obligados a aceptar las ayudas ofrecidas por el gobierno como contraprestación al cierre de la mina. Fidel ( Resines) no quiere vivir de ayudas, reduciendo su existencia a un subsidio, y reivindica como dice la Constitución su derecho a un trabajo digno.
De tal modo que embarca a su mujer ( Adriana Ozores) y a su hijo de corta edad, en una aventura que les llevará a píe hasta Madrid, previo paso del puerto de Pajares.
No incide la historia en la problemática que genera el desempleo ( como hace Los Lunes al sol), sino en contar de una manera amena y divertida, las peripecias que Fidel y su familia sufren en sus carnes camino a Madrid por el arcén de las carreteras.
Diversos personajes salen a su encuentro, Santiago Segura ( como vagabundo ratero y bastante tronado), Manuel Manquiña, como un portugués que junto a su familia quiere acompañar a Fidel también a reivindicar su derecho a trabajar, el árabe que encuentra en un pajar, etc.
Resines es un hombre corriente que da credibilidad a su personaje, el de una persona que con hechos y sin palabrería quiere hacer lo mismo que su padre hizo años atrás, marchar a Madrid andando.
Este hecho es seguido de cerca por sus vecinos y por los medios de comunicación que se hacen eco des sus palabras tanto en radio como en la televisión.
Los ojos de crispación e impotencia que nos muestra en algunas escenas son muestra manifiesta de su gran talento como actor y su implicación en los personajes, que mejora día a día ( ya lo demostró hace poco en Caja 507)
La película es divertida, agradable, reconfortante, un soplo de aire fresco, un baño de humanidad ( no confundir con sentimentalismo que de esto no hay nada en la película ).
Exenta de pomposidad o grandilocuencia la cinta hace de lo sencillo algo grande.
Los diálogos son directos, divertidos, electrizantes, y la aventura de este hombre conmueve. Está basada en un hecho real

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