Día de Entrenamiento:

Denzel Washintong da vida a un duro policía pasado de rosca que no es trigo limpio, envuelto en tramas de drogas y ajustes de cuentas nada claros, tratándose de un policía con el cometido de servir y proteger al ciudadano americano. Ethan Hawke es un policía apocado y legal, padre de familia que va a realizar una patrulla junto a Denzel, del cual pretende aprender que es ser un buen policía, batiéndose el cobre en las calles, infectadas de delincuentes, drogadictos, violadores, y bandas rivales.

El quid como en toda película de policías que se precia consiste en juntar a los dos policías, con personalidades situadas en extremos opuestos y ponerles patrullar juntos, en ese día de entrenamiento para Hawke, que da título a la cinta.

Y la cosa no cuaja. El poli malo tratará de llevar al poli bueno por el mal camino, induciéndole a tomar drogas, a corromperse, a ser parte activa de un crimen y casi lo consigue, sino es porqué el poli bueno acaba rebelándose y le da la vuelta a la tortilla. Si intenta ser una crítica al sistema policial no lo consigue. No basta con poner a un tío la placa de policía, diciendo memeces y jugando a la locura pringando todo lo que toca. No es otra cosa que una historia banal e inconsistente de violencia gratuita, en la que la pupila retiene la belleza de Eva Mendes y unas escenas de acción bien realizadas y fotografiadas.

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