Película francesa que trata de contarnos la vida de los actores con
sus neuras, manías, egocentrismos, etc. Desfilan Belmondo, Depardieu,
Alain Delon, Michel Piccoli, y otros tantos astros del cine francés.
Como el guión no existe, reduciéndose la película a una
sucesión de imágenes, la película comienza cuando un actor
pide un vaso de agua caliente, y al no ser atendido por el camarero, plantea
la duda antes sus compañeros de mesa, también actores, de si está
o no acabado como actor.
No aporta nada la película sobre la vida de los actores o el mundo del
celuloide en general, resultando un intento fallido el poner un plantel de estrellas
en este caos que no brillan con luz propia. Se comenta la afición a la
bebida de Depardieu, la homosexualidad de otros actores que pululan en la cinta
en un intento de autoparodia y nada más. Resulta larga, aburrida e inconexa.
A la vista de la materia prima con la que se disponía el guionista podía
haber elaborado un producto mucho mejor. Algún comentario gracioso si
hay, como cuando el doctor dice al actor-paciente que la culpa de sus dolencias
la tiene el espectador, el cual diariamente con su indiferencia ( hacia las
películas de los actores), provoca la muerte directa o indirecta de los
mismos. Pero a la postre es una película carente de cualquier atractivo
a excepción de un casting plagado de estrellas.